Tal como era de esperar quienes han acumulado grandes riquezas, incluso durante el macrismo, se resisten a aportar lo poco que se les pide para tratar de que aquellos que la están pasando verdaderamente muy mal puedan sacar la cabeza de abajo del agua. Se olvidan de que fueron beneficiados por la enorme redistribución de la riqueza desde los pobres en beneficio de los más de ricos que fue el gran objetivo logrado del anterior gobierno.
Es evidente que no comulgan con las expresiones de Cecilia Morel, esposa del presidente chileno Sebastián Piñera, quien ante las masivas protestas sociales en ese país manifestó que "vamos a tener que disminuir nuestros privilegios". Son verdaderamente insaciables e impiadosos.
Hagamos un poco de memoria. Una de las poquísimas promesas que cumplió Mauricio Macri no bien llegó a la presidencia fue la reducción de las retenciones a las exportaciones de grano que solamente durante el año 2018 y 2019 sumaron 3.906 millones de dólares. Esta fenomenal merma en la recaudación del estado fue a parar fundamentalmente a los bolsillos de los grandes propietarios agropecuarios nucleados en la mesa de enlace y que perversamente muchos llaman "campo".
La actualización y eventual aumento de dichas retenciones significa que de ahora en más esas descomunales rentas del sector agroexportador disminuyan pero no que desaparezcan. Parece que quieren seguir acumulando riquezas a una velocidad superior al de un auto de fórmula 1.
Debemos tener en cuenta que los mayores precios obtenidos por la rebaja de retenciones se trasladan directamente a los precios internos de esos productos que son de primera necesidad y que se traducen en un mayor costo de la canasta alimentaria y por ende en mayor inflación.
Para que todos puedan comer en la Argentina resulta imprescindible desdolarizar los precios de nuestra economía doméstica que en su gran mayoría se fijan de acuerdo al valor del dólar lo que no ocurre con los ingresos de casi todos los ciudadanos. Como se dice habitualmente se cobra en pesos y se gasta en dólares.
Una de las escusas que habitualmente escuchamos es que los costos de la producción agropecuaria también están fijados en dólares. Sin embargo esto es sólo parcialmente cierto, porque a los valores actuales de la divisa norteamericana esos costos representan la mitad del precio de venta.
¿Se acuerdan cuando en 2008 el impresentable Alfredo de Angeli decía que los argentinos debíamos acostumbrarnos a pagar 80 pesos el kilo de lomo? Se equivocó, hoy lo pagamos varias veces más. Se quedó corto.
Es evidente que quienes son los productores de alimentos se niegan a reconocer la desesperante situación en que están millones de compatriotas, muchísimos de los cuales pasan hambre y que son precisamente estos productores parte del problema.
Como nos tiene acostumbrados esta oligarquía agropecuaria sólo se pone en pie de guerra cuando se trata de gobiernos que no responden a su ideología. Ahora amenazan con producir menos y realizar cortes de rutas. Pretenden que recordemos con temor aquel 2008 en que pudieron torcerle el brazo al gobierno con el voto "no positivo" de Cobos.
Por el contrario cuando el gobierno de Cambiemos se vio obligado por el FMI a aumentar las retenciones manifestaron su comprensión por la difícil situación que decían atravesaba el país. En esa época la pobreza estaba en el 32% bastante más baja que el 41% en que se encuentra en la actualidad. No tienen cara.
Es curioso observar que también al Fondo le resulta incomprensible la eliminación de las retenciones sobre todo en un sector que prácticamente no genera nuevos puestos de trabajo. Es todo un logro de Macri y el "campo" estar a la derecha del FMI. Evidentemente sí, se puede.



