"El humor es la manifestación más elevada de los mecanismos de adaptación del individuo" --Sigmund Freud
El chiste para Freud se basa en 6 técnicas básicas: la condensación, el desplazamiento, el doble sentido, el empleo de un mismo material, el retruécano o chiste por similicadencia y la representación antinómica. Describamos estas técnicas:
• Condensación. Es la fusión de dos palabras o conceptos en uno solo, generando un equívoco potencialmente gracioso. Como cuando alguien dice: "Deja de fumar" y el otro le contesta: "Soy un experto en dejar de fumar. Ya lo he hecho ocho veces".
• Desplazamiento. Cuando se transfiere el sentido de algo hacia otra cosa. Este es un ejemplo: "¿Sabías que el Independiente (un equipo) quiere que se case el portero?" "¿De veras? ¿Y por qué?" "Pues porque tienen ganas de celebrar algo".
• Doble sentido. Cuando se emplea la misma palabra con un sentido diferente. Como en este caso: "Es mejor dar que recibir. Atentamente, el boxeador".
• Empleo de un mismo material. Uso de las mismas palabras o expresiones para generar un sentido nuevo. Ejemplo: "¿Cómo anda usted?", le preguntó el ciego al paralítico. "Como usted ve", respondió el paralítico al ciego.
• Representación antinómica. Se hace una afirmación que luego se niega. Como en este caso: "No solo no creía en los fantasmas, sino que ni siquiera se asustaba de ellos".
El chiste y la represión. El chiste para Freud es uno de esos mecanismos para hacerle frente a la represión social, cultural o individual que nos genera displacer o neurosis. Gracias al relato divertido se liberaría parte de esa tensión que estaría implícita en la represión. En el fondo había una idea: si es gracioso para los demás es porque libera de una coerción o de una cohibición.
La risa es un medio para descargar la tensión emocional. Es también un desafío a lo represor. En ese sentido, el chiste tendencioso y la risa cumplen con un papel civilizador. En lugar de agredir directamente al otro, se emplea un medio ingenioso de lenguaje para expresarle la hostilidad.
Por todo lo anterior, el chiste para Freud es un medio para conocer los deseos reprimidos de una persona y de una sociedad. Sobre sus tabús y todo aquello de lo que no se habla abiertamente y que, por lo tanto, está de alguna manera proscrito de consideración consciente. De ahí que esas bromas pudiesen tener todo que ver con el inconsciente, pudiendo abrir un camino para conocer en profundidad la realidad subjetiva de una persona y de una cultura.
Edith Sánchez y el psicólogo Sergio De Dios González



