El combate de la vuelta de obligado abarca acciones desarrolladas no solo en esa zona del rio, sino también en distintos parajes, como son Tonelero, Quebracho y San Lorenzo.
Gran Bretaña, la gran potencia hegemónica luego de las guerras napoleónicas, impulsa una política exterior agresiva respecto a las todavía Provincias Unidas del Río de la Plata, que incluían forzar la libre navegación de los ríos interiores, fundamentalmente el Río Paraná, para llegar a Asunción del Paraguay, con el que los ingleses comercializaban asiduamente.
Las Provincias Unidas, por otra parte, eran una presa codiciada por las potencias del momento, por sus riquezas agrícolas ganaderas.
Juan Manuel de Rosas, Gobernador de la Provincia de Buenos Aires, detentaba el manejo de la política exterior, en representación de todas las provincias de la confederación. Gran Bretaña y Francia enviaban una potente flota combinada para forzar la libre navegación del Paraná.
El Gobernador Rosas encomendó al General Lucio Mansilla la resistencia a la prepotencia Inglesa y Francesa. Las fuerzas patriotas estaban integradas en su mayoría por gauchos y criollos sin experiencia militar. No obstante, Mansilla dispuso de cuatro baterías anticuadas en un lugar estratégico del Río Paraná, acompañadas por la informal caballería a la espera del combate.
La desigual batalla se desarrolla el 20 de noviembre de 1845, donde la flora combinada franco-inglesa pudo forzar las posiciones patriotas luego de sufrir fuertes pérdidas.
La batalla de la vuelta de obligado es un hito en la conformación de la Argentina. Contó con militares en serio como el General Mansilla, quien fue herido en combate. Contó también con el apoyo del General San Martín, desde su vida en Francia.
Si bien la batalla fue una derrota, la firme postura de la política exterior de la Confederación, llevo a Gran Bretaña y luego a Francia a aceptar la posición de lo que luego sería la República Argentina.
Por el tratado Souther-Arana de abril de 1849, en su artículo 4, Inglaterra reconocía la soberanía Argentina sobre el Río Paraná cuya navegación quedaba sujeta exclusivamente a a la leyes y reglamentos de la confederación.
Podemos definir firmemente que la Batalla de la Vuelta de Obligado es un hito trascendente en la historia de la construcción de un país con vocación de independencia.
La firme actitud de Rosas durante estos episodios le valió la felicitación del general San Martín y en su testamento expresó “El sable que me ha acompañado en toda la guerra de la independencia de la América del Sur le será entregado al general Juan Manuel de Rosas, como prueba de la satisfacción que, como argentino, he tenido al ver la firmeza con que ha sostenido el honor de la República contra las injustas pretensiones de los extranjeros que trataban de humillarla".



