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» Este artículo corresponde a la Edición del domingo, 26/may/2019 de La Auténtica Defensa.

Danilo Canci: "Agustín Rocca hizo y sigue haciendo grande a Campana"





UN PENSAMIENTO QUE SIGUE VIGENTE

"Bienvenidos los capitales extranjeros cuando representan inversiones que aumentan la capacidad productiva del país. Por el contrario, las autoridades nacionales tienen que resistir la fácil tentación de comprar en el exterior productos que la industria nacional puede suministrar, solo porque se ofrecen en condiciones de precios y de pagos más favorables gracias a las medidas directas o indirectas de los gobiernos de los países proveedores que protegen y ayudan a su propia industria. Estas compras en el exterior desalientan a veces irrevocablemente a la industria nacional que ya existe en el país y a la realización de nuevas iniciativas. Con estas importaciones, además, se agudiza el desequilibrio económico interno y se provocan problemas sociales tal vez incontenibles".

Fragmento del discurso de Agustín Rocca durante la inauguración de Siderúrgica Campana (Siderca) el 30 de noviembre de 1962. Publicado en la edición Nº33 de la revista Sin Costura.


Ing. Agustín Rocca

A sus 91 años, Danilo Canci recuerda la figura y pondera el legado del fundador de Tenaris, un hombre que cambió la historia de nuestra ciudad y de quien ayer se cumplió un nuevo aniversario de su nacimiento.

Este sábado se cumplió un nuevo aniversario del natalicio del fundador de Tenaris, Agustín Rocca, y no pocos vecinos de la ciudad han recordado la figura de uno de los industriales más importantes que tuvo nuestro país. Entre ellos está Danilo Canci, trabajador de la primera hora de lo que se conoció como Dalmine SAFTA y hoy es TenarisSiderca, para quien, sin la visión de Agustín, ni la empresa y mucho menos la ciudad serían lo que son.

"Fue un hombre excepcional", afirma el vecino durante una entrevista concedida a La Auténtica Defensa en su casa del barrio Dálmine, donde guarda un incontable número de reliquias de esos años iniciales de la compañía en Campana: fotos de los primeros proyectos hechos en Construcciones Metálicas Argentinas (Cometarsa) y ejemplares de la famosa revista Sin Costura que narran la vida laboral y social de la empresa por ese entonces. Canci entró a trabajar en la Central Eléctrica de Tenaris en 1954 y ese mismo año, durante "una noche muy fría", se dio el lujo de invitar a tomar un café a Agustín Rocca, el hacedor de ese sueño.

"Estaba junto a su secretario, Tobías Efron. Lo invitamos a tomar un café `de la morocha´, porque lo hacíamos con una pava que estaba negra de calentarla en leña. Nos preguntó qué esperábamos de todo aquello y le dije: `Ingeniero, no podemos defraudarlo´. Me estrechó la mano y se fue", narra Danilo, con la emoción entrecortándole las palabras.

El vecino bien podría escribir una biografía de Agustín Rocca: repasa con detalle de nombres y fechas el itinerario seguido por el empresario desde el momento que partió de su Italia natal y enfiló hacia Sudamérica, primero -recuerda Danilo- para analizar las oportunidades que brindaba Perú, después para examinar qué escenario le ofrecía Brasil, para finalmente apostar por Argentina como cuna de su proyecto industrial.

Dalmine Safta comenzó a nacer en 1952 cuando en Cometarsa se fabricaron las primeras columnas que sustentarían las distintas naves. Dos años después, el peregrino y el alargador de tubos estaban listos para funcionar. "Fue todo tan rápido que solo lo pudo haber hecho gente comprometida con su tarea. ¿Y sabés por qué lo estaban? Porque Agustín Rocca cada vez que venía nos hablaba con amor, nos decía que lo mejor de Dalmine Safta éramos nosotros, sus trabajadores", asegura Danilo.

La puesta en marcha de ese coloso siderúrgico fue un momento especial. "Agustín llamó a los dos ingenieros encargados y les preguntó si ya se podía hacer la prueba", rememora Danilo. A los controles de la primera laminación había un italiano y también un compatriota, Ismael Di Virgilio: y fue el argentino quien pudo fabricar el primer tubo. Danilo dice que pegó "la nariz al vidrio" para ver el proceso y que la gente esa noche en la planta lloraba ante el hito. Era el comienzo de una nueva era para los Rocca y también para la ciudad, aletargada tras el ocaso de la "Manchester argentina" y el modelo agroexportador.

La consolidación de Dálmine Safta y su integración con la acería Siderca en la década de 1960 permitió el resurgimiento de Campana y un incremento de la calidad de vida de sus vecinos. Los inmigrantes italianos que llegaron traídos por Agustín Rocca "se sentían seguros" con el proyecto que encabezaba y "entre paisanos se ayudaban a levantarse la casa" en su nueva comunidad, cuenta Danilo. A partir de ahí, la historia que cada campanense sabe: un proyecto industrial que incluyó barrios enteros construidos de la nada, decenas de escuelas edificadas y la constitución de TenarisSi-derca como el principal motor económico de la ciudad. Con el arribo de la fase internacional, los tubos de acero hechos en Campana llegarían a dar la vuelta al mundo y, como alguna vez relató Amílcar Romeo en un video, a competirle de igual a igual a los de las grandes naciones indus-trializadas del mundo.

Pero para los trabajadores de las primeras décadas, Tenaris siempre será Dálmine SAFTA. Y su fundador, el gran hacedor. "Siempre miraba al norte, alzaba las manos abiertas y decía lo que íbamos a hacer allá y en aquel otro lado. Ese era don Agustín", recuerda Canci. "Con el tiempo dejó de venir a la planta tan seguido y venían otros directivos, que no tenían su bondad y dulzura", añade nostálgico.

"Fue un hombre que amó a la Argentina, que quiso mucho a sus obreros y supo extender la mano si algún operario estaba en problemas y necesitaba ayuda. ¿Qué más te puedo decir?. Un día, se encontró con un joven, muy joven operario que estaba barriendo. Se le arrimó y le preguntó qué estaba haciendo. `Ordenando este sector´, le contestó. Y Agustín le dijo que tenía que estar en el área donde tuviera la posibilidad de aprender un oficio. No era que por tener la escoba tenía que seguir con la escoba. Él siempre estimuló mucho. Qué lindo sería que lo escuchen hoy las escuelas", dice Danilo.

Agustín Rocca nació el 25 de mayo de 1895 en Milán y falleció el 17 de febrero de 1978 en Buenos Aires. Sus restos están enterrados en el Cementerio de Campana, "la ciudad que hizo y sigue haciendo grande", según Danilo Canci, el hombre que a sus 91 años todavía no lo olvida.


Son innumerables las reliquias que danilo Canci conserva de los primeros tiempos del coloso siderúrgico

 
P U B L I C I D A D






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