Este mes se van a cumplir 19 años de un evento crucial para nuestro siglo. Patrocinado por el PNUMA (Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente), y con el Gobierno de Suecia como anfitrión, se celebró el "Primer Foro Global Ministerial de Medio Ambiente" del 29 al 31 de mayo de 2000, en Malmö, Suecia.
Más de 100 ministros del medio ambiente de todo el mundo, y personalidades influyentes de distintos países, se reunieron para revisar importantes temas ambientales emergentes, y para contribuir a definir la agenda global para el medio ambiente y desarrollo sostenible del siglo XXI. Uno de los resultados más importantes del Foro es la Declaración de Malmö, que contiene información sobre varios asuntos claves abordados durante el mismo, entre los cuales se destaca la identificación de los más importantes retos ambientales para el siglo XXI.
Algunos llamaron a la Declaración de Malmö, "La agenda Urgente". Uno de los temas conclusivos, tuvo que ver con la alarmante disparidad de criterios entre los efectores políticos del mundo frente a estos temas y la diferente actitud entre los compromisos y las acciones de la comunidad internacional con respecto al desarrollo sostenible. Y sobre este tema quiero hacer un análisis en lo que refiere a la planificación urbanística que hoy se reconoce como un todo integrado con la cuestión ambiental.
En épocas de campaña política siempre me asalta la misma sensación, la disparidad de criterios de la comunidad política sigue siendo alarmante. En las agendas de la campaña no aparece el tema de nuestra "agenda urgente", y si ocupan los titulares los postulados voluntaristas, que en muchos casos son lo que los actores suponen que el público quiere oír. Y como decía mi abuela, "al que le quepa el saco, que se lo ponga". En estas circunstancias, el ausente de siempre, es aquello que tiene que ver con la revisión de nuestros criterios de desarrollo urbano y la provisión ordenada de servicios según la expectativa de crecimiento de nuestra ciudad.
Hoy la visión de futuro de una ciudad solo se puede concebir si se piensa en su infraestructura como la base y el soporte de todo desarrollo tanto urbano, como ambiental. No es posible la mejora de la calidad de vida social ni el crecimiento poblacional ni la densificación razonable, ni la mejora del hábitat y la inducción a la sociedad a desarrollar el sentido de pertenencia sobre ese hábitat, si el espacio urbano no está servido y preservado en términos de condiciones ambientales aptas. Y esto incluye las provisiones de agua y cloacas la eliminación de las riesgosas zanjas, y la garantía de accesibilidad, energía y confort térmico en condiciones de costos aceptables. Por eso nuestra agenda urgente tiene que ver con estas prioridades que debieran ser el eje de cualquier campaña política, de los que están y pretenden seguir estando o de los que aspiran a estar. Sociedad, ambiente sustentable, urbanismo y calidad de vida son los temas de cualquier proyecto urbano coherente, y este es el universo participativo que debemos reclamar a nuestros representantes. La delegación de un poder no es la adjudicación del cetro y los atributos reales, ni constituye el paradigma de la monarquía divina.
En una sociedad democrática moderna estos ejes son materia opinable, motivo de debate y en algunos casos producto de una alta especialización técnica que muchas veces no está presente en los poderes entronados. Por eso es inexplicable, a esta altura de los acontecimientos, con el tiempo que ha pasado, que no aparezca en las propuestas de campaña y en boca de quienes pugnan por estar, el futuro del Concejo Urbano Ambiental, la revisión de su estructura como cuerpo colegiado para constituirse en un ámbito amplio plural y participativo que permita debatir sin mezquindades los ejes de ese futuro local que todos deseamos.
Durante este ejercicio se lo ha considerado fútil, y los hechos me dan la razón. Escasas reuniones interesadas, y un silencio eterno, hasta el ostracismo son la triste confirmación de mis dichos. Mi pregunta es cuándo, cómo y quién habrá de tomar esto con la debida seriedad para empezar la construcción de nuestro verdadero destino local.
Arq. Jorge Bader - Matrícula CAPBA 4015



