Poeta y Letrista, 1 de noviembre 1907 - 3 de mayo 1951.
Yo diría que Manzi más que ningún otro incluyó la poesía en las letras de tango. Fue un poeta que no publicó ningún libro de poesías. El medio de su poética fue siempre la canción, desde motivos camperos hasta la música popular, en la que alcanzó su mayor realización. Gozó de inmensa popularidad, sin renunciar a sus convicciones de poeta, usó la metáfora incluso surrealista pero no avanzó por ese camino, que quizás hubiera dificultado su mensaje por el hombre común.
No utilizó el lunfardo, para expresarse, pese al compromiso popular de su obra literaria.
A diferencia de otros grandes autores, sus letras no ofrecen crónica de la realidad social, no comparten consignas morales.
Sus versos suelen estar llenos de nostalgia, como el tango mismo. A través de ellos Manzi arroja una mirada plena de ternura y compasión hacia los seres y las cosas. El barrio pobre suburbano es su gran escenario, su tango "Sur" de 1948, con música de Anibal Troilo. Probablemente la obra suprema del género es aquella esplendorosa época resume el sentido mas profundo de su obra.
Homero Nicolás Manzione, como verdaderamente se llamaba hijo de madre uruguaya y padre argentino, nació en Añatuya, un empalme ferroviario de Santiago del Estero. Allí probaba fortuna su padre como discreto hacendado rural. A los 7 años Homero se radicó en Bs As y comenzó su educación en el colegio Luppi, del Barrio de Pompeya. Aquel paisaje desde el largo paredón que recorría camino de la escuela hasta el terraplen del ferrocarril en una reunión de ciudad y pampa, quedó capturado en alguna de sus letras, como la de "Barrio de Tango" de 1942 y la de "Sur".
El vals "Porque no me besas" de 1921, fue su primer y olvidada pieza con música de Francisco Caso, quien años después lo vincularía con Troilo. Nacería así uno de los mas lúcidos binomios autorales del tango.
La prematura muerte del poeta abatido por un cáncer fue llorada por Troilo con "Responso" un conmovedor tango instrumental. Este músico genial y un Manzi agonizante habían rendido tributo a otro letrista fundamental Enrique Santos Discépolo, con un tango antológico "Discepolín". Este moriría del corazón antes de finalizar ese año.
Un aporte de Manzi a la música rioplatense fue el remozamiento y la jerarquización de la milonga, género que convive con el tango, por sus orígenes. Junto al pianista Sebastian Piana escribió grandes clásicos: "Milonga Sentimental", "Milonga del 900", "Milonga Triste" de Piana y Manzi. Son autores de tangos tan prominentes como "El Pescante" , "De Barro" y de un vals de singular belleza "Paisaje", sin olvidar a "Viejo Ciego", cuyas notas posteriores al poema, fueron puestas por Piana y Cátulo Castillo.
Otra vertiente particular en la obra de Manzi fue su mimetización con la fiebre romántica que contrajo el tango en los años 40 a la que legó piezas de extraordinario valor: "Fruta Amarga", "Torrente", "Después", "Ninguna" " Fuimos". Este último escrito con el inspiradísimo bandoneonista José Dames. "Fuimos" cautivó al público y a los interpretes. Por citar un caso Troilo con Alberto Marino en una versión magistral. De la producción de Manzi deben destacarse un puñado de tangos sobresalientes donde la calidad de los músicos que este poeta eligió como compañero de creación, nadie puede olvidar: "Monte Criollo" con Francisco Pracánico, "Abandono" con Pedro Maffia, "Malena" "Solamente Ella", "Mañana zarpa un barco" y "Tal vez será su voz" con Lucio Demare, "Recien" con Osvaldo Pugliese, "En un rincón" con Hector Maria Artola, "Fueye" con el cantor Charlo, "Mano blanca" sobre una antigua pagina de Antonio De Bassi, los vals "Romántica" con Felix Lipesker y "El ultimo organito" con su hijo Acho y "Che Bandoneón" con Troilo.
Los 44 años que vivió Manzi le alcanzaron también para ejercer el periodismo y la cátedra, para incursionar profusamente en el cine y para una intensa militancia gremial y política que concluyó con su adhesión al peronismo.
La letra de tango fue sin embargo su verdadero elemento, y es hoy la que lo mantiene vivo.



