Ya vimos como una digestión potente (fuego digestivo o agni) nos garantiza salud en los 3 planos: físico, mental y espiritual.
Sincronizándonos con los ritmos estacionales y observando sencillas pero poderosas rutinas cotidianas (actividad física adecuada, ejercicios respiratorios, yoga, pranayama, alimentación natural rica en verduras y frutas frescas y secas, trabajo, descanso y meditación) estamos creando vitalidad.
El conocimiento de ciertas pautas, como por ejemplo el arte de combinar adecuadamente los alimentos (trofología) es importante.
El control de los sentidos, que en el Ayurveda es todo un tema, referido a la alimentación significa crear una conciencia saludable que impida caer en excesos y desequilibrios (tipo comer y/o beber de mas o comer para suplir carencias afectivas).
El papel de la meditación es fundamental para el control de los sentidos y es una solución eficaz sin efectos colaterales. Es cuestión de disciplina (palabra que necesita mucho el mundo de hoy) y algunas técnicas muy sencillas.
El organismo humano es infinitamente inteligente (una frase de los vedas dice que la memoria de la perfección nunca se pierde, solo queda oculta).
Ninguna célula del organismo trabaja sola y al azar. Todas tienen la conciencia de la totalidad y cada célula es también una réplica del todo (concepto de holograma).
Una célula de la piel, por ejemplo, ¨sabe¨ lo que está pasando en el hígado y más aún, si la persona está triste; literalmente va a tener una ¨piel triste¨.
Por eso las toxinas en el cuerpo físico se reflejan en el plano emocional y viceversa.
Las herramientas sutiles del Ayurveda, como la meditación, llegan a los planos mas profundos del ser. Porque como dice la Biblia (2.Corintios 4.18):
¨No observemos las cosas que se ven, sino las que no se ven, porque las cosas que se ven son transitorias y las que no se ven, son eternas¨.
Bioquímica Mónica Alicia Rímoli:
Estudiante de Postgrado en
Medicina Ayerveda.



