¿Se acuerdan cuando de chicos nos obligaban a comer hígado? A veces gustaba y otras no… Pero madres y abuelas sabían de su valor nutritivo, sobre todo para los niños que están en pleno desarrollo. La carne de hígado, sea del animal que sea, permite en pequeñas porciones, con pocas calorías tener gran cantidad de nutrientes necesarios para nosotros: gran cantidad de proteínas, aunque con la desventaja de una gran cantidad de colesterol; algo de vitamina C, seis de las vitaminas del grupo B, vitamina A, minerales esenciales -zinc, selenio, cobre, hierro, calcio-, omega-3 y omega-6. De hecho, en 1934, tres médicos ganaron el Premio Nobel por haber descubierto que el hígado es bueno para tratar la anemia perniciosa. Además, previene el cáncer de colón; colabora en el aumento de la actividad cerebral; y en el aumento de la producción de hemoglobina y, por ende, se obtiene más energía diaria. Aquí les dejo una receta que no falla y van a tener que repetir.
INGREDIENTES
- 1ks.de hígado de vaca
- 2 cebollas
- 3 dientes de ajo
- ½ morrón
- 100gs. de panceta
- Sal, aceite, pimienta,
- 2 hojas de laurel
- Tomillo
- 1 vaso de vino tinto o ½ vaso de moscato.
- 2 huevos duros
PREPARACIÓN
Sacarle la piel al hígado y cortarlo en cubos medianos. Rehogar la cebolla, el ajo, el morròn, la panceta en tiras finitas, el laurel, agregar el hígado, cocinar tapado y dando vueltas hasta que se note de un solo color. No debe cocinarse demasiado por que se endurece. Agregar el tomillo la pimienta, apagar el fuego y salar. Procesar o licuar con todos los elementos, agregar de a poco el vino, no debe quedar líquido sino una pasta. Pasar a una fuente y cubrir con el huevo rallado.
El hígado se oxida bastante rápido. Pero tapado y en la heladera, dura 2 o 3 días. Se come con entrada con ensalada de vegetales o bien sobre rodajas de pan.
Berta Chudnobsky / berta@tizaymouse.com



