El Día Mundial para la concienciación de la Epilepsia, también conocido como "Purple Day", se celebra todos los años el 26 de Marzo. Es una conmemoración para concientizar a la sociedad sobre la epilepsia en todo el mundo. Durante esta fecha la gente se anima a llevar ropa de color púrpura ó un lazo púrpura, con el objetivo de informar y concienciar a la población sobre las precauciones que hay que tomar ante un ataque epiléptico.
Existen más de 50 millones de personas que padecen epilepsia en el mundo. Los pacientes con epilepsia deben hacer frente a un grave estigma social derivado del desconocimiento. No es una enfermedad psiquiátrica o mental, sino que es una patología neurológica que ocasiona un problema físico, derivado de un funcionamiento anormal esporádico de algunas neuronas.
En ocasiones, la epilepsia se identifica equivocadamente como una enfermedad mental o como una discapacidad. Por este motivo, quien padece epilepsia puede llegar a tener problemas de relaciones personales y de integración social. Es necesario que la sociedad comprenda en qué consiste la epilepsia, y aprenda a tratar a aquellos que la padecen sin ningún tipo de discriminación.
Origen: Esta iniciativa surge de una niña canadiense, Cassidy Megan, motivada por sus propias luchas con la epilepsia. Cassidy quiere conseguir que la gente hable acerca de la epilepsia en un esfuerzo por disipar los mitos, e informar a las personas epilépticas que no están solas.
Epilepsia
Es una enfermedad caracterizada por la tendencia a sufrir convulsiones recurrentes –contracciones musculares bruscas y, por lo general, violentas, causadas por una descarga eléctrica anormal de las neuronas cerebrales–. La intensidad y duración de las convulsiones varían según la zona del cerebro donde se localice la descarga, y pueden afectar a diversas partes del cuerpo.
En algunos casos, la enfermedad es hereditaria. En el resto es de origen desconocido (idiopática), no apreciándose ninguna lesión localizada en el cerebro. Los estímulos que desencadenan las crisis epilépticas son muy numerosos (luces centelleantes, sonidos repetitivos, etc.), que en caso de presentar una gran intensidad pueden provocar convulsiones también en las personas no epilépticas.
Y es que como recuerda la Organización Mundial de la Salud (OMS), "un único ataque no es una señal de epilepsia –de hecho, más del 10% de la población de todo el mundo presentará un ataque a lo largo de su vida–; así, la epilepsia se define como dos o más crisis no provocadas".



