El urbanismo moderno tuvo su origen entre el 1910 y 1930 frente a la necesidad de organizar la vivienda masiva ante la expansión de las ciudades. El fenómeno de las urbanizaciones crecientes, la búsqueda de oportunidades, la calidad de vida, y las migraciones poblacionales ponían en crisis las antiguas estructuras urbanas históricas y la movilidad, la aglomeración y las nuevas estructuras productivas industriales y portuarias hacían de las ciudades la meca de todos los países en vías de crecimiento. Este fenómeno dio lugar a viviendas colectivas y nuevas estructuras barriales, nuevos medios de circulación y transporte, un nuevo paradigma en la relación del hombre con el suelo y un nuevo criterio de relación con los espacios construidos y públicos. Las ciudades asistieron a un crecimiento inusitado y se enfrentaron a un fuerte avance tecnológico.
Muchos teóricos del urbanismo abordaron el tema, y sentaron las bases del pensamiento urbano moderno que se prolongó en el tiempo hasta casi nuestros días. Solo me permito citar como anécdota alguno de los teóricos más reconocidos, como Le Corbusier, Louis Sert y Walter Gropius.
Lo cierto que hace unos años se viene cuestionando ese modo de pensar de la ciudad. Un fuerte movimiento crítico viene pegando duro en las bases de este pensamiento, casi anunciando su muerte con criterio apocalíptico. Hace poco Juan José Heredia escribió un obituario sobre el movimiento urbanista moderno "La alquímica promesa del modernismo de transformar cantidad en calidad mediante la abstracción y la repetición, ha sido un fracaso, una mistificación. Magia que no funciono. Sus ideas, estéticas, estrategias han terminado. Juntos, todos los intentos de marcar un nuevo comienzo han desacreditado la idea de un nuevo comienzo. Una vergüenza colectiva en el despertar de este fiasco ha dejado un cráter masivo en nuestro entendimiento de la modernidad y de la modernización. Lo que hace esta experiencia desconcertante y (para los arquitectos) humillante es la desafiante persistencia de la ciudad y su aparente vigor, a pesar del fracaso colectivo de todas las agencias que actúan en ella o tratan de influenciarla, creativa, logística o políticamente".
La crítica más profunda surge de la posición tradicional sustentada por las oficinas de planificación, es que estas se constituyen en torres de cristal que se adueñan del pensamiento social urbano creyendo, como lo pensaba aquel movimiento urbanista moderno, que la gente era simplemente una variable más de la ecuación y la vitalidad y creatividad colectiva se subordinaba al pensamiento iluminado de los Arquitectos formados en el urbanismo.
El pensamiento urbano post moderno postula la creación de ciudad coparticipada, donde la variable central es la creación de la idea de ciudad con la participación creativa de los usuarios. Los centros de debate y formación de la imagen colectiva son los ámbitos donde se forma la idea de ciudad que después se modela en los ámbitos técnicos. La idea es tan simple como la de atender al usuario, dejando que sea él quien defina el modelo de necesidades y no el iluminado que supone un modo colectivo de conducta social.
En la base de la crítica al movimiento urbanístico moderno, se ha difundido un pensamiento interesante, a partir de preguntarse si ¿la ciudad, es realmente un modelo matemático? Si es así, basta algún algoritmo lucido y una computadora para resolver la ecuación y con eso alcanza. Ese supuesto de pautar las vidas de una sociedad en base a un esquema de funcionamiento ajedrecístico es muy lejano a la realidad, ya que la ciudad es una casa común donde lo más rico es la interacción y la creación colectiva permanente.
Por eso el urbanismo posmoderno postula la participación social en la construcción de los denominadores comunes, el programa de necesidades y la coexistencia de la diversidad. Algo que solo es posible con la participación social, los foros de interacción y los Concejos urbanos, ámbitos donde se construye ese imaginario colectivo que da satisfacción a las soluciones urbanas consensuadas.
Arq. Jorge Bader - Matrícula CAPBA 4015



