Detrás de toda gran obra, siempre hay héroes anónimos que con su trabajo desinteresado y tesonero contribuyen a jerarquizar dicha obra, y sin embargo a la hora de reconocerles su contribución a dicha obra permanecen en el anonimato.
Tal vez el anonimato es el premio que persiguen esos héroes que hacen las cosas sin esperar retribuciones de ninguna índole, de esta manera sin que tal vez lo sepan enarbolan una de las más bellas superioridades humanas como lo es la humildad, San Agustín dijo a propósito de la humildad - Hay algo en la humildad que produce una extraña exaltación del corazón.
Nuestra música ciudadana, está plagada de nombres que dieron su vida en aras de nuestro documento de identidad cultural, y sin embargo no han recibido el reconocimiento unánime del pueblo que heredó su legado.
Uno de esos nombres es el de Alfonso Ramiro Lacueva, músico, pianista y compositor pionero de nuestro tango.
Don Alfonso era nacido en Buenos Aires el 24 de abril de 1903, y falleció en San Miguel, Provincia de Buenos Aires, el 2 de enero de 1969.
Sus comienzos profesionales datan de 1917, al lado de una figura de talla como la de Arturo Bernstein, que fue el primero de los músicos de tango en poseer profundos conocimientos musicales.
Después de pasar por la agrupación de ¨El Alemán¨ tocó en orquestas de teatro, para luego pasar por las orquestas de Rafael Rossi, la de Francisco Lomuto, con quien estuvo durante casi toda la década del veinte participando en casi todas las grabaciones de esta época.
También estuvo junto al legendario Juan Deambroggio ¨Bachicha¨, otra de las formaciones que contó con su colaboración fue la de Carlos Marcucci, y la de Juan D´Arienzo. Como autor compuso gran cantidad de temas de los más diversos ritmos, como: Tangos, Valses, Pasodobles, Aires criollos, Guaraníes, etc.; dichos temas fueron grabados por los mas prestigiosos intérpretes, por ejemplo, Julio De Caro le grabó ¨Ninette¨, ¨Muchacha grande¨; D´Arienzo ¨Milonga del recuerdo¨; Ignacio Corsini ¨Abrojos¨, Osvaldo Fresedo ¨Cáliz de Hiel¨; Típica Víctor ¨Me gustan todas en general¨, ¨Dios Momo¨ y ¨Rayito¨.
Otros intérpretes que registraron su obra fueron: Ada Falcón, Masobrio-Caldarela, Los tres nativos Víctor, Orquesta Brignolo, Juan Maglio Pacho, Canaro, Cuarteto Brunelli, Ciriaco Ortiz, Edgardo Donato, Juancito Díaz, y Tania, entre otros, pero su tango más importante en cuanto a difusión fue ¨Intimas¨ que fuera grabado por el sin par Carlos Gardel.
¨Intimas¨ también fue estrenado por Libertad Lamarque en la obra ¨La Porota¨ en el teatro Nacional, y este tema marcó también el debut de Libertad Lamarque en el disco registrándolo en 1926 para el sello Odeón en una placa que nunca salió a la venta.
Cuando la naciente década del cuarenta auguraba un futuro muy promisorio para los músicos tangueros, Don Alfonso ya estaba de vuelta, y a partir del año 1939 ocupó en las oficinas de SADAIC el cargo de jefe del departamento de codificación.
De su matrimonio nacieron dos hijos: Josefina Juana, y Eduardo Alfonso, este último tenemos el orgullo los campanenses que esté radicado en nuestra ciudad, y que conserve consigo todos los papeles que acreditan el paso de su padre por los más variados escenarios de nuestro país y el extranjero, conserva también el diploma que le otorga la ¨Societe des auteurs compositeurs & editeurs de musique¨ de Francia como socio, como así también la que lo acredita como socio de SADAIC firmado por Lito Payardo y Homero Manzi.
Rememora su hijo Eduardo Alfonso, cuando a su casa de San Miguel concurrían a visitar a su padre los hermanos Servidio, Batistella, Tuegols, Fausto Frontera, y otras figuras legendarias de nuestra música.
Alfonso Ramiro Lacueva, nos dejó a las actuales generaciones su tango ¨Intimas¨ con un sin fin de grabaciones en el mundo entero, siento éste uno de los primeros tangos que dignifican a la mujer, y con más de sesenta años de permanente éxito, lauros estos que le corresponden a Don Alfonso Lacueva y a Ricardo Brignolo, el autor de la letra.
Si bien el movimiento tanguero aún le debe el reconocimiento unánime, su pueblo lo premió con lo mejor que le puede suceder a un autor, que es perder la paternidad de su obra para que ella sea patrimonio de su pueblo.



