Charlas brindadas por Giorgio Bongiovanni 5 de noviembre en Pordenone, Italia
Giorgio: Tenéis que tener cincelado en vuestro corazón que Jesús está aquí, en todo lo que hacemos, incluidos los pecados que cometemos, porque somos conscientes de que nos equivocamos. El pecado no nos aleja de Jesús: si nos arrepentimos el Señor nos perdona y nos acercamos más a Él. Nos alejamos si no admitimos que nos hemos equivocado, o si le echamos la culpa a un hermano. No somos malos, no queremos hacer daño. Yo os conozco, sois todas buenas personas. Pecamos por buena fe, evaluamos mal algunas situaciones, las juzgamos en forma errónea, cometemos pecados de egoísmo porque nos queremos aprovechar de alguien, pero no son pecados de maldad, con el objetivo de hacer daño, o porque responden a una actitud diabólica. Sin embargo siguen siendo pecados por consiguiente cuando nos equivocamos tenemos que dirigirnos al Señor y admitirlo. Si nos comportamos mal con un hermano tenemos que ir a su encuentro, diciendo la verdad, admitiendo nuestro error, por más que hayamos actuado con buena fe. Si pecamos no nos alejamos de Cristo, Él siempre está cerca. Todo lo que hacemos durante nuestra jornada, los pecados y errores cometidos, tiene que ser ofrecido a Cristo: esta Causa es Suya, nuestra vida es Suya. Nosotros no tenemos una misión: somos colaboradores de la misión de Jesús Cristo en el mundo. No tenemos una candidatura definitiva, lo único que podemos decir: "Señor, mi vida es Tuya, si pudiera entrar en el Reino de Dios seré muy feliz, de lo contrario hágase Tu voluntad". Todo lo que hacemos tiene que ser en función de la Misión de Cristo para la renovación del mundo, como por ejemplo trabajar en favor de una causa justa, la espiritualidad, el activismo social, ayudar a los niños, denunciar las injusticias, ayudar a las personas justas. Quiero que penséis en el hecho de que Jesús está aquí, aunque no sepáis dónde vive, física y humanamente. Él es nuestro director, nuestro Maestro, nuestro Gurú, nuestro Guía, nuestro Avatar. Claro está, todos querríamos tener un diálogo directo con el Señor, yo pagaría hasta con la vida si esto fuera suficiente para que os pudiera hablar en mi lugar, pero hágase Su Voluntad y no la mía. El Señor me encarga que os de los mensajes, pero no soy el único que tiene contactos (sueños, etc.) con Jesús. Tenéis que pensar en Él como si fuera un amigo que está presente.
Hoy quiero que regreséis a vuestras casas con esta certeza: ¡toda vuestra vida (vuestros hijos, el trabajo, vuestra mujer, o compañera, o novia, vuestras satisfacciones, vuestros programas y proyectos) tiene que ser vivida en función de Su misión, para Servirle! Tenéis que decirle a Cristo: "¡Señor, todo lo que hago es únicamente por Ti, no por Giorgio, voy a Palermo, a Sudamérica... por Ti Señor! ¡Escribo, como, pienso, voy a una conferencia, hago el amor con mi mujer, pero quiero que en todo esto estés Tu Señor! ¡Sin Ti no hay nada! ¡Te ofrezco mi vida física, psíquica y espiritual, porque me has dado la Vida Eterna!"
Yo sé por cuánto tiempo seguiré estando aquí, no soy eterno, tarde o temprano os quedaréis huérfanos durante un cierto período de tiempo.
Ahora quiero plantear una provocación: haced partícipe a Cristo de todo lo que vivís, incluso cuando estáis pecando, porque Él os detiene y os impide continuar. Decidle: "-Señor, estoy pecando ¿estás?" ¡Él está presente, está allí con vosotros y os libera! Él le dijo a los hipócritas que rezaban y que según ellos no tenían pecados, eran justos y perfectos: "En verdad os digo, le daré el Reino a los pecadores, a los ladrones, a las prostitutas, y os lo quitaré a vosotros". En cambio el pecador se dirige a Él diciendo: "-Señor, mírame, aquí estoy, sálvame pare que Te pueda servir!" Esto es lo que Jesús quiere, no a los falsos que por dentro están llenos de muerte, que jamás piensan en él, pero que le hacen creer a todos que son Sus servidores. Tenemos que invocarlo, incluso mientras estamos pecando, Cristo lee la mente, siempre está presente. Entonces da lo mismo si nos dirigimos en seguida a Él y Le decimos: "-Señor, me quiero liberar de este mal, estás aquí conmigo y por ello te pido que me arrastres hacia Ti". Él os responderá y os llevará hasta sí mismo, os dará el Conocimiento y os liberará. Con más razón si estamos haciendo cosas de la Obra Lo involucraremos. Tenemos que hablarle, por más que parezcamos locos. Decidle mentalmente: "-Señor estoy dando esta conferencia. Estás aquí presente, como dice mi amigo Giorgio, tal vez estás cerca mío, estás sentado allí lejos, en el fondo de la sala y por ello quiero hacer esta conferencia para Ti..." ¡Haced esto sin fanatismo, es decir, viviéndolo! ¡Cualquier cosa que hagamos tenemos que dirigirnos a Cristo porque Él es el dueño de nuestras vidas, no como un dictador pero nosotros hemos dicho que si a Su llamada para servir en Su misión! A nivel burocrático podemos decir que cada uno de nosotros tiene una misión personal, pero con la conciencia de que estamos aquí porque hemos dicho que si para seguir la misión de Cristo…
Continúa el próximo domingo.
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