El último censo municipal, realizado a fines de los 90, acusaba para Las Praderas una población de unas 650 personas, en su gran mayoría con necesidades básicas insatisfechas. ¨Después de la crisis del 2001, se multiplicó la cantidad de gente y de asentamientos¨, afirma Marta Querejeta, la directora de la EGB N° 18 de Las Praderas.
La red de 700 metros, sumada a la ya existente en el barrio, ayudará a mejorar la calidad del agua disponible y posibilitará que más familias dejen de depender de pozos de agua de potabilidad sospechosa -ya que son por lo general de baja profundidad y conviven con pozos ciegos- o del camión municipal que reparte agua a domicilio.
¨En el caso particular de Las Praderas, esperamos lograr un cambio sustancial -dice el Dr. Eduardo Chesini, Secretario de Salud- ya que facilitando el acceso al agua, estaremos trabajando preventivamente tanto en enfermedades vinculadas a la ingesta, como a la higiene deficiente¨.
¨En lo que va del año, ya hemos tenido varios casos de hepatitis. Además, también tuvimos casos de colitis, no sólo en los alumnos sino también en el cuerpo docente y personal auxiliar¨, agrega Querejeta, incluyendo también en su comentario al Jardín de Infantes Nº 913.
Ante esta situación acuciante, con el apoyo del Plan Alentar de TenarisSiderca, la Municipalidad llevó adelante esta obra que incluye 70 conexiones domiciliarias y alcanza a la escuela, el jardín de infantes, la sala de primeros auxilios, la sociedad de fomento y la capilla.
¨La Municipalidad realizó una nueva perforación para obtener agua de buena calidad. Llegamos a una napa que se encuentra a 72 metros de profundidad¨, explica José Fracinelli, Subsecretario de Obras y Servicios Públicos. Y agrega: ¨También se hizo cargo de la instalación del nuevo sistema de bombeo, y del montaje del tanque de 12 mil litros, que fue donado por TenarisSiderca¨. La empresa también tendió la red de distribución de agua.
El Barrio Las Praderas se encuentra a unos 12 kilómetros de la Plaza Eduardo Costa, sobre la ruta 9, rumbo a Escobar. Se trata de una zona semirural, ¨que se fue poblando alrededor de hornos de ladrillos, que son fabricados con la misma técnica artesanal que en la Edad Media¨, explica el Arq. Claudio Rodríguez, Director de Ordenamiento Urbano, para dar una idea del paisaje. Eso explica la fisonomía del barrio, con cavas aquí y allá, albergando peligrosas lagunas donde los chicos se bañan en verano. La conexión a la red de agua a tantas familias significa en este sentido un gran avance para el desarrollo de la comunidad, para la mejora de la calidad de vida de sus habitantes y la prevención de enfermedades.



