-."Cuando se daba este magnífico fenómeno mágico podías ver, pastando en una vasta y verde pradera, al "Platero" de Juan Ramón Jiménez junto a "Rocinante", el valiente caballo del ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha como la cosa más natural del mundo; como si los tiempos, lo ficticio y/o lo irreal no existieran".-
Como en la película "Una noche en el museo" donde las esculturas y los personajes de la historia de la humanidad cobran vida, en esta humilde pero variada biblioteca personal de algún fanático de la lectura acontecía algo similar, aunque nadie lo sabía. Así, en esos específicos días fantásticos, Jorge Luis Borges podía discurrir con "El Negro" Fontanarrosa, cafés de por medio, respecto de fútbol como la charla más real del mundo… ¡Y así lo era! Entonces el creador de "El Aleph" y "Ficciones", esgrimía a los cuatro vientos que dicho deporte no era importante mientras que el fanático acérrimo de los "Canallas" del club Rosario Central, decía que no hay nada más lindo que dicho juego.
Este mágico suceso se daba exactamente dos veces al año, a mediados de los meses de marzo y septiembre; más precisamente en cada equinoccio, momento en que el sol está situado en el plano del ecuador celeste. En ese instante el astro alcanza el cenit, el punto más alto en el cielo y entonces la más pura fantasía se hacía realidad en ese ámbito privado. Maravillosamente, cuando eso acontecía, el Capitán Nemo y Sandokán, "El tigre de la Malasia", podían trazar mapas marítimos con sus sextantes, brújulas y astrolabios sobre una mesa cualquiera bajo la atenta mirada de Jacques Cousteau, como la reunión más normal del universo. También así juntabanse para jugar tranquilamente Mafalda con Patoruzito, y los hijos del Capitán Grant. Todo era posible en esos días prodigiosos y en esa biblioteca fantástica. No faltaba tampoco una animada tertulia frente a sendas tazas con exquisito té londinense, entre Madame Bovary, Dorian Gray, James Bond y Sir Artur Conan Doyle.
Se cree que este fenómeno se daba así y en esas fechas específicas debido a que los 2 primeros libros que iniciaron la gran colección fueron: uno de magia y otro de astronomía. ¡Más de 1000 obras completaban los anaqueles de dicha biblioteca! Sea cual fuera la razón, allí estaban emergiendo de cada ejemplar y de cada historia, sus personajes y/o autores para dar vida a la más linda irrealidad… Martin Fierro conversando animadamente con el pícaro "Laucha" de Payró y el Doctor Watson (compañero entrañable y fiel del detective inglés Sherlock Holmes). Los Capuleto y los Montesco en total armonía y paz junto a la amplia familia del Coronel Aureliano Buendía, prestos a compartir un delicioso tentempié.
¡Y Diógenes, del humorista Tabaré, ladrando a más no poder a la par de Pichichus de García Ferré!
¡Qué fantásticos libros mágicos aquellos!
Como en el dibujo animado de Disney donde los juguetes cobran vida cuando los humanos no los ven, aquí, en esta sala llena de papel, la más pura ilusión se hace realidad. "Los cronopios y los famas", los alquimistas, los cazadores de arcas perdidas, los buscadores de oro… Colmillo Blanco, Moby Dick, "Campanita" de Peter Pan y Don Gato y su pandilla… todos convivían y compartían sus historias en total comunión y armonía.
Como si se tratara de una profecía del mismísimo Nostradamus, en la puerta de la biblioteca colgaba un cartel que esgrimía:
"Del otro lado de esta puerta encontrarás un mundo genial, un lugar mágico donde todo es posible; un mundo fantástico y real"
Y vaya que así lo era!
Edmundo Dantés, Emily Bronte, Alfonsina Storni… juntos conversando. Ulises y el enfermo imaginario; Afrodita y Tom Sawyer… "La dama de las camelias" y "El ombre bicentenario"…
Algunos empedernidos soñadores, creemos además que el paraíso debe ser una copia símil de esta fantástica biblioteca. Enfáticamente creemos que la eternidad debe ser un lugar así: donde todo es posible y donde todos estamos juntos para siempre.
¡Que así sea!
Gonzalo Augusto Firpo / Email: gonxa02@gmail.com



