Además, en declaraciones a Radio Provincia de Buenos Aires, sostuvo que respecto al tema y sus implicancias en la región "hay que hablar con mucha prudencia, sin caer en ningún exitismo" al considerarque la situación es muy difícil y "los problemas de un país son de ese país", por lo que afirmó "no creo que todos los males que tiene Argentina vengan de afuera", ya que aseveró que la mayoría de ellos están relacionados "con políticas de afuera pero aceptadas adentro", razón por la cual entendió "no porque asuma Lula en Brasil la Argentina estará mejor mágicamente, va a depender mucho de nosotros".
En igual sentido, Raimundi admitió "se crea un clima de cambio que está muy generalizado en América Latina", a lo que acotó "la etapa de esplendor del neoliberalismo ya pasó"; concepto sobre el que también dijo estar persuadido de que "ya no está en el sentido común de la gente", el cual, -según alegó- "hace diez años se inclinaba por creer que con esas recetas íbamos a salir a flote", convicción que ha cambiado en la sociedad que hoy "siente que con todo eso se empobreció un pueblo entero, se llegó a más miseria, más hambre, más desempleo, más deuda", añadiendo que en la actualidad "el clima está para que cambie y obviamente Lula es la expresión de ese cambio".
Con respecto al contexto internacional que acompaña este acontecimiento, Raimundi indicó "creo que no ayuda porque estamos gobernados por la derecha de los Estados Unidos, en vísperas de guerra y eso es malo para toda la humanidad, porque ya no hay el mismo financiamiento externo que había", aunque remarcó la existencia de una probabilidad para Latinoamérica de "poner punto final a esta etapa de bonanza en el mundo y empezar a hablar de la deuda, del control del capital financiero para no permitirle mover como se le antoje, porque eso genera crisis permanente".
Por esas razones, señaló "Lula tiene la posibilidad de ser un muy buen presidente de Brasil o de inaugurar la etapa de los estadistas latinoamericanos, lo que nos ha venido faltando en esta década, Europa los
tuvo en su momento y por eso creció y avanzó"; marco en el cual destacó la importancia de plantear los problemas actuales "no a nivel nacional, sino a nivel latinoamericano", producto de lo cual opinó "América Latina va a pagar un peso distinto en el mundo".
Seguidamente, y al comparar los liderazgos de Chavez en Venezuela y Lula en Brasil, el legislador significó "el único punto en común que tienen es que los dos son el emergente del desgaste del sistema político tradicional" resaltando en dicho contexto "el fin de un modelo económico y la caída del sistema político que lo sostuvo, por eso tengo la esperanza que también en Argentina, terminemos con el modelo político tradicional y empiecen a surgir nuevos liderazgos, siempre y cuando éstos sean democráticos y no autoritarios, que se supere al modelo anterior por el lado positivo y no por el negativo".
Finalmente, Raimundi concluyó con su convicción de que "en Argentina no se ve un liderazgo que sintetice, o que unifique", aunque reconoció "sí se ve que está creciendo el espacio alternativo, solo le falta el paso de tratar de unificar un liderazgo de síntesis".



