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» Este artículo corresponde a la Edición del domingo, 06/ene/2019 de La Auténtica Defensa.

"El corazón a veces no te da una segunda oportunidad"





SOBRE CROSSFIT Y LA ACTIVIDAD FÍSICA

"El hombre primitivo caminaba. El ser humano está preparado para eso. Y es justamente lo mejor para el paciente cardiológico: la actividad física aeróbica. Si querés hacer algo en el gimnasio, hacerlo con una carga que te haga sentir cómodo. Cuando empezás a sentir el esfuerzo, ahí ya no sirve. En cuanto al CrossFit, muchos pacientes se hacen firmar el certificado por un médico amigo que ni los revisa, o los profesores no se lo piden. No son estudios complejos: con que el cardiólogo te escuche, te haga un buen interrogatorio y un buen electro, listo. Después hay pacientes que practican deportes de alto rendimiento a los que sí hay que hacerle una prueba de esfuerzo, una ergometría y un eco doppler cardíaco. También a los mayores de 40 años. Otra cosa que tienen disciplinas como el CrossFit es que una sola clase integra personas de 18 con otras de 40 años. No es un grupo homogéneo y el ejercicio sí lo termina siendo. Y ese es el gran problema".

Horacio Sordo, uno de los médicos cardiólogos de mayor trayectoria en la ciudad, fue electo presidente de la regional de la Sociedad Argentina de Cardiología. Asegura que en la zona hay buenos profesionales, pero hay que incrementar el acceso a los tratamientos. Y reconoce que la enfermedad coronaria suele movilizar al paciente más que otras patologías.

El reconocido médico cardiólogo Horacio Sordo fue electo presidente del Distrito Este provincial de la Sociedad Argentina de Cardiología, una región que nuclea a los profesionales de esa especialidad desde Escobar y Pilar hasta San Nicolás con el objetivo de promover la investigación científica y la concientización de la población.

"Es un orgullo porque la elección la realizan colegas médicos cardiólogos que integran el distrito. Es también un desafío importante, porque es una zona muy amplia, tenemos una distancia importante entre los extremos del distrito y eso hace que haya que poner mucho trabajo para lograrlos", señaló Sordo en una entrevista concedida a La Auténtica Defensa.

Es la segunda vez que el cardiólogo es elegido para el puesto, que ya había ocupado en 2013. En diciembre, asumió nuevamente funciones durante un acto llevado adelante por la Sociedad Argentina de Cardiología en la Academia Nacional de Medicina.

"Cómo presidente del distrito, tengo que coordinar y hacer ejecutar fundamentalmente la actividad científica, que consiste en una serie de reuniones a lo largo del año que se hacen en distintas ciudades de la región. Y después hay otro tipo de actividades destinadas a la comunidad, que consisten en charlas saludables y la prevención en base a una dieta equilibrada, el cese del tabaquismo y el ejercicio físico. Temas que son factores preponderantes en una enfermedad coronaria. Se hacen también cursos de resucitación cardiopulmonar y caminatas", explicó Sordo.

¿Cómo evalúa la calidad profesional y el acceso a tratamiento en toda la zona?

La oferta profesional es buena. Tenemos algunos problemas en cuanto a la internación, fundamentalmente en Zárate y Campana. El Hospital de nuestra ciudad ha mejorado mucho, hoy tiene un Servicio de Unidad Coronaria y especialistas de Guardia todo el día, que hasta hace un año no había. Pero en la región hay diferencias. En Pilar, el Hospital Austral es un monstruo que absorbe una gran demanda, y tenemos ciudades como Capilla del Señor o San Antonio de Areco que tienen que derivar todo.

¿El Estado acompaña?

Las enfermedades cardiovasculares son la principal causa de muerte, por lo que tienen prioridad en el sistema de salud. Obviamente, por lo económico, siempre hay que seleccionar cuál es el recurso más urgente y a veces hay cosas que se hacen a un lado. Desde la Sociedad Argentina de Cardiología nuestra sugerencia es la regionalización. El tratamiento del infarto agudo de miocardio es abrir la arteria tapada en el lapso más precoz posible, hasta 12 horas después tenemos posibilidad de hacerlo, pero si se hace dentro de la primera mejor. Hay drogas que destapan la arteria, desintegrando el coágulo, o está la opción del cateterismo con una angioplastia y una colocación de stent, que es lo más recomendado. Pero para eso, hay que disponer de recursos, un hospital disponible, un servicio de hemodinamia con guardia las 24 horas; y no todas las ciudades de la región pueden tenerlo. En los países con grandes distancias, la conducta es regionalizar, elegir una ciudad-sede que en un radio de 100 kilómetros absorba a varias más, y tener un servicio de ambulancias con la capacidad de derivar hacia ese lugar.

¿Hay conciencia en la población sobre las enfermedades cardiovas-culares?

Poco a poco va mejorando. En 2015 se presentó un estudio sobre factores de riesgo e incidencia de infarto en Argentina y se muestra que tenemos una alta mortalidad. En el infarto que se interna, la mortalidad ronda en el 8,8% aproximadamente, un índice cercano a los estándares internacionales. Pero sobre el total, la mortalidad es del 30%, mucho para la población general. Se debe a la consulta tardía del paciente, a la falta de acceso a guardias que tengan servicios preparados y, en menor medida, a la tardanza del sistema de salud en trasladar a un centro de mayor complejidad.

¿Es una conducta cultural o por falta de información?

Creo que son las dos cosas. Lamentablemente, tenemos una porción de la población que no mide el parámetro de la urgencia en la toma de decisiones. También es cierto lo de la falta de información, a pesar de que en los últimos años va mejorando. A eso apuntamos nosotros como entidad: a que la información les llegue a todos y que se genera conciencia. No hay que quedarse esperando en la casa.

¿En Campana tiene particularidades desde el aspecto cardiológico?

No tenemos un estudio preciso de Campana, lo que hacemos son censos entre colegas y las clínicas. La tasa de infarto es de cien personas cada 100 mil habitantes, y por lo que averiguamos andamos más o menos en ese nivel. Un impedimento para el armado de estadísticas es que no todos los pacientes consultan en la ciudad, sino que se van a Pilar o Buenos Aires, y no quedan en el registro.

¿Por qué decidió ser cardiólogo?

Cuando empecé el practicantado, noté que los pacientes que llegaban con algún problema cardiológico me llamaban mucho la atención. Donde yo estaba -el Hospital Ferroviario- había una unidad coronaria, algo que en ese momento no estaba disponible en todos los centros de salud, y se trataba el infarto agudo de miocardio. Al paciente cardiológico agudo, cuando uno le dice que tiene un infarto, se le viene el mundo abajo. Y sentí que yo podía reconfortarlo, asistirlo, tratar de ayudarlo a ordenar su vida. Todos los médicos tenemos algo de altruistas, de querer ayudar al otro. Hay que llevar algo innato, porque es una carrera muy dura, de muchos sinsabores.

Precisamente, ¿qué condiciones debe reunir un buen médico cardiólogo?

Es fundamental escuchar al paciente. Uno de los pilares del diagnóstico sigue siendo el interrogatorio, a pesar de que hoy tenemos estudios que nos ayudan. Hay que escuchar lo que el paciente dice, las características de lo que cuenta y el entorno dentro del cual se maneja. Y después, hay que hacer un correcto uso de los métodos complementarios. Hoy en cardiología tenemos imágenes como eco doppler cardíaco, registro de 24 horas de presión y de Holter, ergometrías y coronariografías. La gran mayoría de las patologías se pueden diagnosticar y resolver.

¿El paciente viene con miedo a ver al cardiólogo?

El paciente que viene a un chequeo, lo hace relajado, pero el que siente algo, llega con cierto temor. El corazón asusta. A todas las demás patologías se les quita la jerarquía, pero se sabe que el corazón a veces no te da una segunda oportunidad.

¿Esa preocupación sirve como un mejor correctivo?

Sí. Los médicos sabemos cuál es el final de la historia de no tratarse y cuidarse. Y es muy grave. Se trata de patologías que asustan y que ayudan a que se tome conciencia.

¿Lo frustra como profesional ver que un paciente no cambie la conducta?

Cuando un paciente viene varias veces y no sigue las recomendaciones, yo le soy claro: cómo médico, hasta acá llegué, hay cosas que dependen de vos. Tenemos tablas de riesgos que nos indican que si un paciente tiene presión, colesterol, sobrepeso o es diabético y no se controla, a diez años se sabe específicamente cuál será su probabilidad de tener un infarto. Uno como médico quiere lo mejor para el paciente y pone su parte en cuanto a la medicación y las indicaciones, pero la parte que debe poner el otro es muy importante. Si se recomienda que se coma sin sal, que se baje de peso y se haga actividad física y no se hace, parte del tratamiento va a fracasar.


Horacio Sordo fue electo presidente de la regional de la Sociedad Argentina de Cardiología. reconoce que la enfermedad coronaria suele movilizar al paciente más que otras patologías.


Sordo durante el acto de asunción en la Academia Nacional de Medicina.

 
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