Sr. Director:
Agradeceré la publicación de la siguiente nota.
Tiempo pasado fue mejor
Estaba con bronca pero la cosa se podía solucionar. Se me había roto el auto cuando viajaba a Lomas de Zamora y lo tuve que traer a remolque desde Escobar.
No me quedó otra que ver como llegaba a la facultad por tren y luego tomar algún colectivo que allí me dejara. Para ello me acerqué a la estación, creo que el jueves10, para verificar los horarios como siempre hacía cuando quería viajar. En esos tiempos los exhibidores mostraban los distintos horarios y llegadas a cada una de las estaciones del recorrido pudiendo los potenciales viajantes saber teóricamente a que hora estarían en sus destinos.
Como siempre entré a la estación y recorrí con la mirada el andén. Todo estaba igual que la vez anterior. Así que fue la primer decepción. Volví sobre mis pasos y me dirigí a la boletería mientras observaba donde supuestamente tendrían que estar los horarios. Una señora atendía y le pedí un horario de trenes. No nos han entregado- me dijo-. El que puede tener es el señor que está en el baño, pero es de el –agregó-. Sin entender nada quedé mirando a mi interlocutora. Había yo pedido un horario de tren y la señora me mandaba al baño a solicitarlo.
Tratando de interpretar el funcionamiento del sistema privatizado observé el pizarrón. Unos papeles en forma de tiras estaban pegados y en cada uno de ellos unos números indicaban los horarios que andaba buscando. Como seguía teniendo dudas le espeté a la señora si lo que estaba allí era el horario de trenes y si indicaba la salida de Retiro, a lo que me indicó que ese indicaba solamente el momento que pasaba por Campana. ¿Así?, dije. ¿Y para saber a que hora sale de Retiro?, pregunté. Tiene que agregar 2 horas si sale de Retiro y 1 hora y media de Ballester, me contestó. Como sé calcular, por lo menos sumar y restar, me conformé con la respuesta y me retiré. Mientras me alejaba de la estación pensaba cuanta contradicción. A dos kilómetros de allí se puede observar que al contrario de lo que allí pasaba, por la ruta 9 se nota que algo en el tiempo ha mejorado. Coches fabulosos circulan a gran velocidad como indicando que en algo se ha avanzado, pero que cada vez, menos son los que pueden disfrutarlo. Paradoja de los beneficios del neoliberalismo y las privatizaciones.
Para llorar.
En estos días tendré que viajar en tren. ¿Qué deparará ese futuro viaje? No sé. Pero la emoción es grande.
Néstor Manuel SOTO
L.E. 4.751.489
Bertolini s/n



