Comer saludablemente va más allá de ayudarnos a conseguir una buena figura. Respetar las recomendaciones nutricionales mejora el funcionamiento del sistema inmunológico en chicos y grandes contra enfermedades como diarreas, trastornos inflamatorios intestinales o infecciones respiratorias bacterianas, entre muchas otras. ¿Cómo? Con una buena alimentación. Podemos prevenir enfermedades, porque el sistema inmune posee células que, como cualquier otra célula del organismo, utilizan los nutrientes que ingresan a través de la alimentación y aumentan su actividad.
Este enfoque se llama inmunonutrición y afirma a grandes rasgos que la dieta, entre otros factores, condiciona los mecanismos de defensa. Así como el organismo necesita energía y nutrientes, las células del sistema inmunológico los necesitan para proporcionar una adecuada función protectora.
¿Cómo podemos mejorar nuestras defensas a través de los alimentos?
Básicamente existen por lo menos seis nutrientes que no pueden faltar en la alimentación habitual, como tampoco deben consumirse en exceso. Está demostrado que el consumo de cualquier nutriente en exceso provoca prácticamente el mismo efecto que su deficiencia: hace que se deprima el sistema inmune porque las células necesitan sólo una determinada cantidad y no su acumulación, que puede ser perniciosa.
Los ítems que ayudan al sistema responsable de controlar las agresiones que producen las bacterias, los virus y los parásitos son:
1) las vitaminas (A, E y C),
2) los minerales (zinc, cobre, hierro, magnesio y selenio),
3) los ácidos grasos (omega 6 y omega 3),
4) las calorías necesarias según la edad, la actividad física y la contextura;
5) las proteínas de alta calidad, como las que aportan la carne, el huevo, la leche, la soja, el queso y algunas combinaciones de alimentos, como un cereal con una legumbre.
También deberíamos tratar de incorporar más frutas, verduras, aceites vegetales, pescado, frutos del mar, y alimentos integrales, como los cereales o panes, que proporcionan beneficios para la salud en general y las defensas del organismo en particular.
Además de esos alimentos es importante incluir también yogures, quesos o cualquier leche fermentada, porque incluyen bacterias que mejoran el tracto intestinal y refuerzan el sistema inmunológico. Estos productos aportan probióticos, microorganismos vivos que tienen un efecto beneficioso en la persona que los consume, especialmente contra las diarreas por bacterias y virus.
Los probióticos mejoran la producción intestinal de anticuerpos, que alcanzan a la mucosa de los bronquios y las glándulas mamarias, aumentando la inmunidad en la mucosa respiratoria.
Como conclusión queda a la vista que la eliminación de grupos de alimentos o los consumos en exceso resultan perjudiciales para la salud.
No dejemos que las dietas de moda o los consejos en las redes sociales, que nos prometen soluciones mágicas para alcanzar un estándar estético nos lleven a perjudicar nuestro sistema inmunitario.
Todos los grupos de alimentos en su justa medida y con la frecuencia adecuada contribuyen a nuestra salud.
Cuando tengas una inquietud con respecto a tu alimentación no dudes en consultar con un profesional en nutrición matriculado.
Te esperamos en Serenare!
Lic. Analía San Pedro, Miembro del Equipo de Nutrición de Serenare - (MN 3301 MP 4404)
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