Ni la cumbre del G-20, ni la final de la copa libertadores que finalmente se jugó en tierra de quienes nos liberamos, lograron desviar la atención de los argentinos del permanente deterioro de sus condiciones de vida.
En un verdadero sincericidio el titular del Sistema Federal de Medios y Contenidos Públicos de la Jefatura de Gabinete de ministros Hernán Lombardi estimó que la reunión del G-20 fue equivalente a lo que significó el mundial 78 para la Dictadura Cívico-militar en la instalación de la "marca" Argentina en el mundo.
Hace pocos días el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia, más conocido como Unicef por su sigla en inglés, dio a conocer su informe sobre la pobreza en nuestro país desde una perspectiva multidimensional. Esta mirada no tiene en cuenta las cuestiones de acceso a determinada canasta de bienes (pobreza monetaria) sino que evalúa las carencias educativas, de protección social, vivienda adecuada, saneamiento básico, acceso al agua segura y hábitat seguro.
La medición de pobreza no monetaria fue calculada por Unicef en base a los datos oficiales de la Encuesta Permanente de Hogares elaborada por el INDEC y muestra que el 48%, esto es casi la mitad, de los niños, niñas y adolescentes en la Argentina son pobres, mientras que en la población total la pobreza se ubica en el 38%. Queda claro que la pobreza golpea más fuerte entre quienes tienen menor edad.
El informe indica también que en términos absolutos, 7,3 millones de personas no pueden acceder a la canasta básica de consumo y además sufren de alguna privación estructural. Son los que se denominan pobres-pobres. Una verdadera tragedia.
El panorama se torna más sombrío aún si tenemos en cuenta las consecuencias irreparables de una mala alimentación en los primeros años de vida y que el mayor ajuste que significa el presupuesto recientemente aprobado todavía no está vigente. Es evidente que se está hipotecando el futuro y no sólo con la enorme deuda externa que se encamina a transformarse en impagable.
El retroceso de la economía es pavoroso. Los datos de la realidad muestran la consecuencia de la baja de la demanda interna y la disminución del consumo como resultado de la constante caída del poder adquisitivo de salarios y jubilaciones. La industria lleva ya seis meses en retroceso provocando nuevos despidos y suspensiones.
Resulta muy preocupante que en medio del brutal ajuste que hace en salud, educación, etc. con la excusa de que "no hay plata", la partidocracia pensando exclusivamente en su suerte electoral esté empeñada en desdoblar las elecciones del año que viene con los gastos que esto implica. Se ve que para lo que les conviene sí hay plata sin importarles que muchos ciudadanos puedan llegar a fin de mes. Un verdadero escándalo.
Cómo el gobierno sabe de lo explosiva que es esta situación se prepara sin escatimar en gastos para reprimir la protesta social, más tomando en cuenta lo que está sucediendo en Francia con el movimiento llamado de las "camperas amarillas", contra la política neoliberal del presidente Emmanuel Macrón. Dicho sea de paso qué curiosa paradoja que la protesta francesa haya adoptado el color del PRO.
Debería tenerse en cuenta que la fiereza de la represión francesa que llevó a Miguel Pichetto a decir, refiriéndose a los incidentes en la malograda final de la Copa Libertadores en el monumental, "La policía francesa, frente a un evento como este, ¿sabés cómo pega? Pega en serio", lejos de contener la protesta la potenció al punto tal que el primer ministro Edouard Philippe dijo por televisión que "Hay que estar sordos" para "no escuchar la cólera" de los franceses. Por el contrario nuestro gobierno da muestras permanentes de que su sordera es absoluta.
PD: Cómo en el cuento, el patito feo resultó ser un cisne. Chapeau! Thelma Fardin.



