El nuevo presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, asumió el 1º de diciembre. Llegó al cargo tras el anuncio de proyectos de cambio en la política y economía de su país. También centralizó su campaña en eliminar la corrupción y la impunidad y el otro eje esencial fue aplicar medidas sociales en beneficio de las clases más desfavorecidas.
Su posición la toma con una crítica profunda al gobierno anterior de modelo neoliberal del que expresa "El poder político y económico se han nutrido mutuamente y se han implantado como modus operandi al robo de los bienes del pueblo y de la nación". El profundo cambio implica aumentar el salario mínimo al que no debe deteriorar la inflación.
Este marco que brinda México a América Latina puede influir en el clima social que sufren algunos países como Brasil, que protagonizará una terrible transformación de deterioro para su pueblo. Los argentinos hemos vivido procesos de luchas profundas como las de las Madres y Abuelas de Plaza d Mayo, los juicios a las juntas militares, que siguen vigentes por las protestas sociales que han desarrollado, la resistencia peronista, ideologías como la de Cooke o el Che. Somos un pueblo que resiste y no se regala vencido.
En relación con ese marco se profundiza la importancia de la reflexión que Cristina realizó en el Foro de Pensamiento Crítico. Fue esencial la idea de unidad política para sostener un proyecto antineoliberal. Profundiza la reflexión sobre la necesidad de una alternativa democrática y popular pero muy amplia para poder acceder al gobierno. El límite de la unidad solo mostraría la exclusión de la derecha extrema neoliberal que muestre esencia neofascista. ¿Cuál sería la coincidencia ideológica opositora? La consideración del neoliberalismo como gran depredador de nuestro país y la necesidad de conducir una mayoría que rechace los proyectos que se basan en la exclusión de las grandes mayorías.
El panorama internacional es complejo pero esencial el marco político del nuevo gobierno mexicano y otros proyectos como el de Bolivia y Cuba.
El pueblo argentino es un marco especial, no acepta pasivamente el ser reducido a servidumbre, históricamente ha construido espacios de lucha. Esa es nuestra característica esencial.



