Pirámides al Sol
Soy la eventualidad
que cae como hoja
entre pirámides al sol
confiando que algún día lloverá
sobre el laberinto de la memoria
que cargo cuando sonrío
al atardecer que me lleva
entre brazos una historia
que se va... se va...
Se va, pero regresa como marea
en un océano que nos invita
a nadar hasta tocar lo que
me hace ser la hoja que flota
entre pirámides al sol.
-Lina Ru
En este mundo con tantas controversias por el que transitamos, todavía podemos encontrarnos en presencia de lugares que ejercen una gran fascinación no sólo en su contemplación, sino también por las diversas interpretaciones que se han dado sobre el tema; tal es el caso de la Pirámide de Keops.
Dentro del gran conglomerado de teorías, se encuentran quiénes piensan que es una gigantesca Biblia de piedra, y que sus elementos arquitectónicos tendrían en forma codificada, revelaciones arcanas de carácter iniciático.
Algunas creen que se trata de una construcción realizada con ayuda de tecnología extraterrestre y que es un punto de referencia para el aterrizaje de naves interestelares.
Otra de las teorías establece que la forma geométrica de su construcción tiene el poder de concentrar la energía cósmica, lo que permitió que se preservara incorrupto el cadáver del faraón depositado en el centro de la construcción.
El esoterismo no se encuentra alejado en cuanto a suposiciones, pues establece que la Gran Pirámide, es un mayúsculo calendario universal y que de acuerdo a la disposición de sus pasadizos y cámaras, se podría interpretar el pasado y el futuro de toda la humanidad.
La Pirámide de Keops, simbolizaba la Fuerza de la Naturaleza; Kefrén, expresaba el movimiento y Micerinos, el símbolo del Tiempo, de la Eternidad.
Como seres pensantes nos cabe preguntarnos, al igual que lo hicieran Herodoto y Napoleón en su momento, cómo es que fueron construídas; por qué; para qué y sobre todo cómo es que resistieron los avatares del paso del tiempo.
Cuánto más se investiga, mayor parece ser el misterio que rodea a esta Pirámide, pues el inmenso esfuerzo que supuso extraer, transportar, tallar y encajar cada uno de los bloques no hubiera sido posible sin una fuerza espiritual que impulsase los músculos y la voluntad de los trabajadores en la erección de esta magna construcción; la más imponente de toda la historia de la humanidad.
Muchos son los cálculos y cifras barajados acerca de las Pirámides. Según Manuel José Delgado, durante los cien años de historia egipcia que corresponden a su construcción, "se tuvo que colocar un bloque de piedra cada cuatro minutos y medio, con un promedio de 2.500 Kg. por bloque.
En total, 8.972.500 metros cúbicos y 12.000.000 de bloques manipulados entre 25.000 personas, trabajando una jornada de 10 horas diarias". Lo cuál era imposible con la tecnología que se tenía en la Edad de Piedra.
La Gran Pirámide, testigo mudo de más de 5.000.000 de amaneceres, ha visto cómo su estructura ha servido de escenario para que diversos arquitectos de distintas épocas, la estudien y traten de sacar nuevas conclusiones sobre el tema.
Entre ellas llegaron a la conclusión de que es el mayor monumento que se construyó con el único mineral cuya cristalografía corresponde al diamante, el carbono puro, con lo que tenemos que el agua y el carbono, los principales elementos que componen el cuerpo humano se hallan representados en esta singular pirámide. Quizás también sea casualidad, pero el número de hiladas de la misma corresponde al número de huesos que tiene el ser humano, 204.
Además de ser el mayor compendio astronómico escrito en piedra que representa al ser humano en toda su extensión, física y espiritual.
La Pirámide de Keops, aún en nuestros días y a pesar de los esfuerzos y tecnología aplicada hasta el momento, guarda secretos y misterios aún por develar.



