Creo oportuno hablar de esta enfermedad que actualmente es la cuarta causa de muerte en el mundo. Se estima que en Argentina más de 2 millones de personas la padecen y se prevé que la prevalencia y los problemas de salud asociados aumenten en los próximos años debido a la exposición continua a factores de riesgo para desarrollar la enfermedad y al envejecimiento de la población.
La EPOC se caracteriza por la existencia de obstrucción de las vías aéreas y síntomas respiratorios persistente y es prevenible y tratable.
La enfermedad es el resultado de la exposición prolongada a gases y sustancias nocivas combinado con factores individuales (predisposición genética, desarrollo pulmonar e hiperreactividad bronquial, entre otros). La principal causa es la exposición al tabaquismo, tanto activo como pasivo, pero también se debe considerar la polución, la exposición laboral y la domiciliaria, como la combustión de biomasa.
Los síntomas más comunes son: falta de aire, tos persistente, aumento de la producción de moco, cansancio e infecciones respiratorias más frecuentes.
El diagnóstico se realiza mediante una espirometría, que es un estudio sencillo, rápido y no invasivo, que sólo toma unos minutos. Si tiene más de 40 años y es o ha sido fumador, consulte con un neumonólogo para realizarse una espirometría.
El diagnóstico precoz es importante para prevenir la progresión de la enfermedad, reducir el impacto de la misma y la tasa de mortalidad asociada.
El tratamiento más eficaz, y más económico, es dejar de fumar. Existen, en la actualidad, múltiples opciones terapéuticas orientadas a mejorar los síntomas, especialmente la falta de aire, y mejorar la calidad de vida de los pacientes. También la rehabilitación respiratoria debe considerarse parte del tratamiento, aunque la principal limitación en nuestro país es la disponibilidad de centros especializados en la misma fuera del ámbito de la ciudad de Buenos Aires y el Gran Buenos Aires.
Este año, el lema de la ALAT (Asociación LatinoAmericana de Tórax) "nunca demasiado pronto, nunca demasiado tarde" enfatiza que la EPOC puede originarse en etapas tempranas de la vida (en la que el hallazgo y la intervención precoces son fundamentales) y que, a su vez, nunca es demasiado tarde para el diagnóstico y el tratamiento de la enfermedad.
Dra. Teresita Rosenbaum, Neumonóloga
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