Ha transcurrido una semana llena de sorpresas, desventuras y desopilantes definiciones por parte del poder. Las mismas no pueden caer en el triste olvido, donde todo cae en nuestro País, deben ser recordadas, deben quedar registradas hasta en las piedras, y porque no en paredones de fondos blancos que irradian pureza.
Quizás la más brutal de todas sea la de Nicolás 1ero. (Ministro de Hacienda) que en el aniversario de la Comisión Nacional de Valores y como siempre dirigiéndose a sus jefes, nuestros gobernantes, expresó, "Nunca se hizo un ajuste de esta magnitud sin que caiga el gobierno".
No existió esfuerzo alguno por ser sutil, por tirar un puente de complicidad, una guiñada de ojo hubiera bastado los receptores del mensaje saben de estas cosas. Lo bueno del caso es que los 12 Apóstoles del Peronismo Federal con Miguel Pichetto a la cabeza, quizás tengan vergüenza, o que al Gobierno Nacional ya no le quede nada para negociar con las provincias quebradas y a partir de ahora sean oposición, y pretendan sumarse a algún espacio crítico a semejante entrega contra los intereses de los trabajadores. Claro está, deberán pelear el espacio con Daer, el bono de cinco mil pesos en dos cuotas también tiene lo suyo.
Si hay algo que no le hace falta a nuestra vilipendiada democracia, es que estos traidores sean tratados por la sociedad como si nada hubieran hecho, de ser así sabremos si el desprestigio puede competir con la inflación y las tasas de interés.
Otra frase maravillosa de esta semana fue la de Patricia Bullrich Luro de Pueyrredón, embestida en su poder y ante la ya guerra declarada contra los lumpen y anarquistas más peligrosos del universo, recomendó en un programa de televisión a los porteños que el día jueves antes del feriado largo, por la reunión del G20 hagan lo imposible por abandonar la ciudad, aprovechar el fin de semana largo y así no exponerse a semejante plan de seguridad, desde el cual no tendrán compasión en defensa de tanto visitante ilustre.
No puedo dejar de hacer referencia también a la provincia de Jujuy, otro territorio gobernado por hombres que estaban infiltrados en el campo popular como los doce apóstoles del ajuste. Me refiero a Gerardo Morales que por suerte nada tiene que ver con Evo, donde el Legislador Provincial Marcelo Naif por Cambia Jujuy, muy cercano al carcelero Gerardo, defendió el trabajo infantil, luego de que la provincia habilitara que 45 niños y adolescentes trabajen en campos tabacaleros: sostuvo que "se trata de tareas livianas. Los chicos no hacen ningún esfuerzo, el trabajo no mata a nadie, nadie va a morir trabajando en este país y critico a los planes rascar, descansar y dormir". Le faltó agregar que son pobres porque quieren.
Como ya se dijo en esta columna hace unos días atrás, aburre estar criticando siempre a estos tipitos, y de tanto pensar cómo cambiar de actitud es que pongo a consideración de ustedes dos definiciones, a ver si entre todos le damos una vuelta de rosca para entender y revertir situaciones tan humillantes. Por los menos así me siento yo. Siento que nos humillan y que lo vamos naturalizando. Y todavía no logro comprender la falta de reacción frente al dolor, la injusticia y la traición.
Como neocolonialismo interno se denomina aquel que ocurre dentro de las fronteras de un mismo país, y que responde a las dinámicas sociales propias de explotación de los trabajadores por parte del poder concentrado, o relaciones de desigualdad entre distintos factores sociales.
Por su parte, el neocolonialismo externo es aquel que se aplica a potencias económicas que extienden su rango de influencia sobre otras naciones en materia económica, política y cultural fundamentalmente. Quizás las oficinas del FMI recientemente abiertas en el propio edificio del Banco Central de la República Argentina tengan más de un objetivo.



