Llegué temprano a buscar la mesa de siempre, pedí el cortado sin azúcar (me estoy cuidando…) y me puse a leer el "Gran diario argentino". Ya casi nada me sorprende: ni la realidad en la cual vivimos, ni el tratamiento que hacen de ella los medios periodísticos. Pero sí me llamó la atención ver dos veces la palabra "Anarquismo" en un diario. Hacía rato que que no la veía. También hacía rato que no leía la palabra "bomba", y allí estaban las dos hilvanadas.
Mientras reflexionaba sobre estas cuestiones, llega el Perro; como siempre y pidiendo lo de siempre. "Un rutinario", pensé; ya que su solicitud es como un T.O.C., la dispara casi desde la misma vereda, mientras ingresa al local. Ni lo dejé sentarse y le mostré la tapa, porque de cuando en cuando él me habla de anarquismo y revoluciones, paseándome por la historia como a un colegial. Ayer no fue diferente.
"¿Sabés quién era Simón Radowitzky?", me disparó de una. Sin siquiera pensar un poco, negué con la cabeza porque lo único que me recordó fue a un querido y ya fallecido pediatra de la ciudad, por el parecido final del apellido. "Radowitzky fue el anarquista que mató al jefe de policía de la Capital Federal Ramón Falcón en 1909, luego de que liderada una represión que dejó como saldo 11 trabajadores muertos. El ruso había llegado a principios de 1908 y rápidamente se sumó al movimiento sindical en Argentina. Pero hay algo más que seguro no sabes…"
A esta altura de la charla me sentía vapuleado por el Perro. ¡Me estaba hablando de 100 años atrás como si fuera hoy! ¿Estudiará antes de venir al café, quizás para humillarme un poco? pensé, solo para compensar la bronca de no poder aportar nada… "No, no sé nada de ese ruso…" le dije con algo de vehemencia y con la mirada en el diario, un poquito molesto.
"Vivió en Campana y trabajó en el Ferrocarril Central Argentino cuando estaba recién llegadito de Kiev y casi no sabía hablar español. Allá en Rusia había sido encarcelado un tiempo por pelear contra el zarismo. ¿Entendés? Casi que somos la cuna del anarquismo argentino".
Dejé el diario al costado, me cruce de brazos y me rendí ante su memoria casi enciclopedista… "¿Y eso es bueno o es malo?" le pregunté, pensando en las sensaciones que me dio la noticia de los atentados del día anterior y más que nada en la palabra "Bomba". Por mi edad todo eso me trasladó directamente al túnel del tiempo y a esos recuerdos vagos de adolescencia, cuando en los diarios y la tele reflejaban los atentados eran cotidianos.
"No te voy a contestar eso. Vos sabés que yo soy más bueno que el pan, y no avalo la violencia en ningunas de sus formas. Pero en Argentina el anarquismo fue el germen del sindicalismo, y no quiero decir con esto que sean lo mismo… Digamos que los anarquistas les abrieron los ojos a los trabajadores en tiempos que el movimiento sindical argentino no tenía liderazgo", me dijo.
Entender algo que sucedió hace tanto tiempo no es tan fácil. Pero me nació decirle al Perro "¿Quiere decir que el anarquismo, primo del sindicalismo, lo importamos desde afuera?" El Perro, que a esta altura ya tenía una media luna en la boca; se limpió los dedos pegoteados de almibar, tomó un trago del café y siguió: "¡Vamos Vicente!… la gente llegaba desde Europa de a montones en los barcos de ultramar. ¿Vos no te llamás Blasco? ¿Eso es Mapuche? Pero quedáte tranquilo que también exportamos anarquismo, y un anarquismo más moderno. A finales de los ´90. Decíme que esa historia si la sabes, porque eso no fue hace cien años…", me dijo metiéndome presión; tanta, que ahogándome con el agua que estaba tomando le hice un gesto con las manos que siguiera, mientras tosía un poco para desatragantarme y un poco para hacerme el tonto y cubrir mi ignorancia.
"Por marzo de 1998 una joven argentina, María Soledad Rosas, fue apresada en Italia junto a su compañero, acusados ambos de actos de eco-terrorismo. Eran parte de un movimiento que proponía la autogestión ocupando edificios públicos abandonados. Era el inicio de los "squatter" que venía creciendo exponencialmente en Europa como una forma de organización horizontal con un fuerte cuestionamiento al consumismo. Ellos se definían como anarquistas y acusados por cosas que nunca fueron demostradas, los encanaron. Eduardo "Baleno" Massari murió ahorcado en su celda. Ella también, tan solo unos meses después, mientras cumplía prisión domiciliaria y de manera no del todo clara. Desde ese momento Sole (que significa ´sol´ en italiano) y Baleno (que quiere decir ´rayo´) se convirtieron en un símbolo de las reivindicaciones anarquistas de Italia. ¿Vos alguna vez leíste algo sobre esto?", me dijo el Perro mirándome fijamente. "No", le contesté. "Tampoco lo vas a leer", acotó, mientras me guiñaba un ojo.
El sol de la mañana pegaba duro contra el vidrio y las chicas de Koval encendieron el aire para bajar la temperatura. "Ahora vos pensá: ¿Justo que viene el G20 le plantan una bomba casera a un juez federal; y una boluda se hace mierda la cara y pierde tres falanges en la tumba de Ramón Falcón…? Falta que resucite López Rega y estamos todos" me dijo el Perro, recordando los años oscuros, previos al Golpe del Estado de 1976.
"¿Y qué tiene que ver López Rega con esto? Dicen que la mujer del atentado a la tumba de Falcón era una conocida anarquista…", le salté.
"En los ´70, los servicios y los parapoliciales andaban haciendo cagadas por el estilo arriba de los Ford Falcon. Muchas operaciones eran de "falsa bandera" para fabricar excusas y salir de cacería sin que nadie cuestione nada. Años y años con la militancia domesticada, ¿y justo ahora volvemos con las bombitas? La mina podrá ser anarquista; pero si es así la usaron, Vicente. O está infiltradísima. En el medio, Dujovne se jacta de hacer el ajuste más brutal de la historia y dice que nadié lo pudo hacer sin que el gobierno caiga. Parece una película guionada por Enrique Carreras: malísima y previsible", señaló el Perro siguiendo con la onda setentosa.
Me quedé pensando: Entre Falcon y Falcón hay solo un acento de diferencia, pero en realidad son la misma palabra. En español antiguo, así se le decía a los halcones, hasta que la efe derivó en hache. Halcones son las aves cazadoras más veloces del planeta. Y yo, cada vez más acobardado, como un pájaro sin luz.
Vicente Blasco / tiovicenteb@gmail.com



