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» Este artículo corresponde a la Edición del domingo, 11/nov/2018 de La Auténtica Defensa.

Enfermedad de Alzheimer: cuándo dejar de conducir




Si tu ser querido tiene la enfermedad de Alzheimer, conducir posiblemente no sea lo más seguro para él o ella. Explícale los riesgos y ofrécele otras alternativas para trasladarse.

Como parte del cuidado de una persona con la enfermedad de Alzheimer, hay que abordar el asunto de la conducción y facilitar la transición a otras maneras diferentes de trasladarse.

INICIAR LA CONVERSACIÓN

Llegará un momento en que la persona con la enfermedad de Alzheimer ya no pueda conducir. Habla anticipadamente con tu ser querido respecto a esta posibilidad y planifica para cuando llegue el momento en que deba dejar de conducir.

Esa conversación puede ser difícil, pero posiblemente sea la primera de muchas otras. Perder la independencia que supone conducir puede ser angustiante, así que ten presente los sentimientos de tu ser querido y demuéstrale tu apoyo y empatía. Si muestra resistencia, explícale que es una cuestión de seguridad y recurre a su sentido de responsabilidad. Háblale sobre las alternativas que tiene para dejar de conducir. Puedes también pedir ayuda al médico, a alguien respetado como figura de autoridad o al abogado para reforzar tu argumento.

Si es posible, haz que la persona con la enfermedad de Alzheimer firme un contrato de conducción cuando aún se encuentre en los primeros estadios de la demencia. Ese contrato te autorizará a ayudarle a dejar de conducir cuando llegue el momento.

DEJAR DE CONDUCIR

Cuanto antes hables con tu ser querido sobre dejar de conducir, mejor será. Las investigaciones dicen que quienes padecen la enfermedad de Alzheimer suelen sobreestimar sus habilidades al volante, puesto que hasta las personas con demencia leve corren más riesgo al conducir. Por ello, las personas encargadas del cuidado de la persona con la enfermedad de Alzheimer son quienes con más exactitud pueden saber si conducir representa un peligro.

Presta atención a los signos de peligro al volante, tales como: Dificultad para llegar a lugares conocidos, Dificultad para mantenerse dentro del carril, Confundir el pedal de freno y el del acelerador, No seguir las señales de tránsito, Tomar decisiones lentas o equivocadas, Subirse al bordillo al conducir, No conducir a la velocidad adecuada, Enojarse o mostrarse confundido al conducir.

A fin de ser diligente, solicita que un especialista en terapia ocupacional evalúe a la persona con la enfermedad de Alzheimer. La Asociación Estadounidense de Terapia Ocupacional tiene una base de datos nacional sobre especialistas en conducción vehicular. El especialista puede evaluar la repercusión de la enfermedad sobre la capacidad de conducir de la persona y ofrecer sugerencias para que conduzca sin peligro y acerca de cuándo y cómo disminuir o suspender la conducción.

FACILITAR LA TRANSICIÓN

Cuando tu ser querido deje de conducir, haz los arreglos necesarios para disponer de otros medios de transporte. Pregunta a familiares y amigos si pueden llevarlo a hacer mandados, o contrata un servicio de transporte para la tercera edad. Abre una cuenta con un servicio de taxis o automóviles para que tu ser querido pueda transportarse sin tener que manejar dinero.

Mantenerse firme a medida que la enfermedad avanza

Si la persona con la enfermedad de Alzheimer insiste en conducir, considera estas estrategias preventivas como último recurso:

- Toma el control de las llaves. Guarda las llaves fuera de la vista. Si tu ser querido insiste en llevar un juego de llaves, entrégale llaves falsas.

- Desactiva el vehículo. Desconecta un cable de la batería para evitar que el motor arranque o pídele a un mecánico que instale un interruptor general que se deba activar para poder encender el auto.

- Vende el vehículo. Si puedes prescindir del vehículo de tu ser querido, piensa en la posibilidad de venderlo.

Tu ser querido probablemente lamentará perder su independencia, sea que deje de conducir totalmente o que lo haga por etapas. Sé paciente, pero mantente firme, porque las consecuencias de conducir peligrosamente pueden ser devastadoras.

Escrito por el personal de Mayo Clinic



 
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