"No es un buen momento para nadie" afirmaron desde la UIA en una semana de gran tensión por la aprobación de un bono compensatorio de $5.000 para trabajadores.
El titular apunta a marcar a los actores que escucha este gobierno; no es que otras voces no hayan señalado el problema anteriormente. Los cruces entre gobierno e industriales se dieron en medio de la negociación para establecer una compensación a los trabajadores ante la pérdida del salario con la última aceleración inflacionaria. El gobierno buscó frenar la amenaza de paro por 36hs en la semana que se desarrollará la cumbre de líderes del G20 en Buenos Aires, la CGT terminó definiendo su postura luego de cuatro días de arduas negociaciones, acompañadas con versiones de una salida del Secretario de Trabajo, Jorge Triaca.
Nadie quiere ceder y ante los funcionarios de este gobierno, tanto los representantes de las cámaras empresarias (UIA, CAME, CAC) como las sindicales (CGT y CTA) tienen números rojos que presentar. En la última semana empezó a sentirse la tensión social que genera el modelo económico de Cambiemos en un país de estepa productiva y con clases medias pujantes como Argentina, de cara a un 2019 electoral y recesivo. Lo de "electoral" apunta a nombrar la instancia para decisión que tenemos los argentinos sobre nuestro futuro, no a confabular sobre la intención proselitista de cualquier acto con tono político de aquí a fin del año próximo.
Hacia noviembre del año pasado Cambiemos prometía una inflación de 15% anual en 2018, 10% en 2019 y 5% en 2020. Proyecciones económicas que se estrellaron contra una realidad mal interpretada. La semana pasada INDEC publicó el dato de crecimiento de los salarios del sector privado registrado, que en agosto se ubicaron 10 puntos por debajo de la inflación, con una pérdida mayor en el sector público y no registrados. La UMET, en tanto, estimó una caída de 15 puntos en octubre. El último martes, cuando Sica iniciaba las negociaciones con gremios y empresarios, INDEC difundió el dato de la caída de la producción industrial en septiembre: -11,5% anual, la peor en casi una década.
Para frenar la inflación del 40% anual en 2018, el "gobierno" impuso a comienzos del mes pasado un nuevo esquema basado en la suba de la tasa de interés para tentar a los ahorristas en dólares. La inflación escaló por el aumento de las tarifas públicas y las consecuencias de la liberalización de la compra-venta de divisas sobre el tipo de cambio, pero el gobierno no está dispuesto a retroceder en ese sentido. Elige ganadores y perdedores.
Los grandes perdedores somos los trabajadores, especialmente los precarizados o free-lancers. También los jubilados (que perdieron casi 20 puntos por la inflación) y los desclasados. Algunos sindicatos fuertes consiguieron paritarias cercanas al 40% en 2018 (camioneros, sanidad, petroleros, judiciales y bancarios) pero otros se encuentran bastante alejados de esa realidad (metalúrgicos, construcción, comercio y estatales). En la reciente negociación, el reclamo de la CGT iba por la compensación salarial, una ley anti-despidos para 2019 y un aumento en los haberes jubilatorios (rechazado de cuajo). Consiguió un bono por $ 5.000 pagadero en dos cuotas, con posibilidad de tomarse a cuenta de paritarias según la actividad económica, y la imposición a empresas de informar con diez de antelación los despidos sin causa, que podrán ser analizados por el Ministerio de Producción y Empleo. Se comprometió a no lanzar un paro.
Otros perdedores son los industriales (excepto las grandes empresas multinacionales, con actividades diversas y financieras propias) que no sobreviven al esquema macroeconómico. Varias empresas cambiaron sus líneas de producción por importación a comienzos del gobierno de Cambiemos, en 2018 muchas PyMEs cerraron sus puertas ante la caída en las ventas y malas expectativas también para el año próximo. Las que sobreviven, grandes o pequeñas, se ven asfixiadas por la tasa de interés y no toleraron el decreto gubernamental que las obliga a pagar el bono.
La negociación fue ardua con el gobierno. Las acusaciones severas: "No es un buen momento para nadie" sintetizó el dirigente empresarial José Urtubey a la salida de la reunión del martes. Los máximos representantes de la UIA recalcaron la heterogeneidad de realidades que vive (también) el sector industrial: "6 de cada 10 empresas del sector enfrentarán problemas para financiar el bono dadas las altas tasas de interés que rigen". La Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) afirmó en un comunicado que la suma del bono "es inalcanzable para las PyMEs".
Ese fue el clima de tensión social que se vivió la semana pasada. Las variables financieras que tanto ocupan al gobierno tampoco dieron tregua: los títulos públicos cotizaron como si tuvieran peor nota, Fitch en tanto rebajó las perspectivas sobre la deuda argentina a "negativa" y las reservas cayeron (en un intento por bajar dos puntos la tasa de interés y mantener el tipo de cambio estabilizado). La incertidumbre y tensión también es económica.
Fuente: Mara Pedrazzoli en base a EMI - INDEC.
En consonancia local:
El presidente Mauricio Macri visitó nuestra ciudad dos días antes que llegara el ex Ministro de Economía, Axel Kicillfof. El presidente inauguró la reconversión de la planta Newsan: antes dedicada a la fabricación de electrodomésticos, con más de 600 personas despedidas entre 2017 y 2018 ante la "reconversión" hacia las importaciones. La nueva Newsan destinará parte de sus instalaciones a fabricar aeroturbinas para abastecer a 36 parques eólicos que están siendo construídos. O sea que no existen todavía. Campana es una de las regiones más perjudicadas por la pérdida del empleo industrial y el cierre de PyMEs



