Según la organización mundial de la salud (OMS) las enfermedades crónicas no transmisibles (ECNT) son la principal causa de muerte, representan el 60% a nivel global, la OMS se refiere a ellas como "el mayor asesino mundial". Las principales ECNT son la diabetes, las enfermedades cardiovasculares, las enfermedades respiratorias crónicas y la enfermedad renal, y se caracterizan por compartir los mismos factores de riesgo entre ellos: tabaquismo, malnutrición, falta de actividad física y consumo excesivo de alcohol.
En este artículo abordare la malnutrición por exceso como factor de riesgo cardiovascular.
Las enfermedades cardiovasculares constituyen un conjunto de entidades que afectan el corazón y los vasos sanguíneos. Cuando afectan los vasos sanguíneos puede comprometer órganos como el cerebro (enfermedad cerebro vascular), los miembros inferiores, los riñones y el corazón. Dentro de las enfermedades cardiovasculares las de mayor ocurrencia son la enfermedad coronaria y la enfermedad cerebrovascular.
La malnutrición por exceso causa sobrepeso y obesidad. Existe evidencia que alrededor de un 30% de la población mundial posee sobrepeso u obesidad y según las proyecciones se espera que para el 2030 vivamos en un mundo con mayoría de obesos.
En el caso de las enfermedades cardiovasculares un aumento del 10% del peso en las personas con sobrepeso conlleva a un aumento del 30% del riesgo coronario.
La obesidad que se asocia a un mayor riesgo de enfermedades cardíacas es la visceral o abdominal central (predominio de grasa en abdomen) también responsable de la Hipertensión arterial y la resistencia aumentada a la insulina.
Los pacientes obesos tienen generalmente valores de triglicéridos alto, colesterol malo alto (colesterol-LDL) y niveles bajos de colesterol bueno (colesterol-HDL), siendo estos también factores de riesgo para el desarrollo de diabetes mellitus no insulinodependiente.
El objetivo principal del manejo de la obesidad se centra en la pérdida de peso y en mantenerla mediante la modificación de la alimentación (reduciendo el consumo de alimentos con alto contenido de grasas saturadas, azúcar y sal) y el incremento de la actividad física (no menor a 30 minutos diarios)
Existen dietas y formas pintorescas y hasta absurdas para adelgazar muchas veces publicitadas por personas que no son profesionales de la salud, muchas de ellas constituyen propuestas extremas alocadas o riesgosas que no solo son poco saludables sino que no enseñan a comer, ni cambiar hábitos.
Las estrategias terapéuticas para el abordaje del paciente obeso o con sobrepeso deben ser individualizadas y los planes de alimentación personalizados, por lo tanto las intervenciones sugeridas deben ser realizadas por un nutricionista matriculado que ayude a cada paciente a generar cambios saludables de hábitos alimentarios.
Lucía Cortinovis, Licenciada en Nutrición - Universidad Favaloro MN 8929; MP 4151
NOTISerenare
Güemes 705/ Tel 421995
cmr.drapp.com.ar



