Luego de 80 años sobre la Rocca, la popular tienda de Campana puso fin a su actividad comercial el último sábado."Tengo 85 años y hace 72 que trabajo. Es muy triste para mí, pero un día hay que decir basta", nos dijo Carlos Doliner.
La tienda la inició Jacobo Doliner, un joven agricultor quien vino de Polonia a mediados de la década del 20 y se dedicó a vender ropa y otros artículos a los pobladores de la isla. Fue en 1938 cuando La Viena abre sus puertas en el primer local de Rocca y Luis Costa, frente al Banco Provincia.
"Tanto mi mamá como mi papá eran Polacos, pero la región donde nacieron ellos hubo un tiempo que fue anexada a Austria. Por eso el nombre", dice Carlos, quien luego de más de 7 décadas de trabajo, el último sábado cerró por última vez el local que se caracterizaba por tener en su vereda un maniquí vestido de gaucho.
"Tengo 85 años y hace 72 que trabajo. Es muy triste para mí, pero un día hay que decir basta", explica el experto comerciante, y agrega: "Es todo muy reciente. Hace 4 días que cerré y no me acostumbro. Me parece mentira".
Antes de llegar al local al lado de Tongoy, el cual Carlos mandó a construir, La Viena también tuvo su domicilio en lo que hoy es el Supermercado del Calzado. "La mejor época fueron los 90’s. Llegamos a tener 4 vendedores. Era un mundo de gente. Ahora está difícil de vuelta, pero nunca dejamos de vender, sobre todo a extranjeros. Muchos brasileños trabajando en la ampliación de la refinería Axion, o mismo la gente que baja de los buques de ultramar. Yo tenía los mates grabados con la leyenda "Recuerdo de Campana", que me los sacaban de las manos", dice sonriendo y agrega: "Fui el primero en ofrecer disfraces. El primero también en exhibir en una vidriera todo tipo de cuchillos. Y siempre estuvieron disponibles todos los artículos para el gaucho: empezando por bombachas de campo, por ejemplo, o las alpargatas".
Cuando lo consultamos sobre la fórmula del comercio exitoso, comparte: "El buen trato al público es fundamental. Prestar atención a lo que necesita y seguir esa tendencia. Y ofrecer lo que no se consigue en otro lado. Después, siempre tuve buenos precios y muy buen surtido de lo que ponía a la venta: talles, colores y modelos", dice Carlos Doliner quien también creó en los 70’s el slogan que parafraseaba a Mafalda: "Sopa no… ¡Ropa!".
"Sólo quiero agradecer a los clientes que me acompañaron toda la vida; no deja de ser doloroso cerrar, pero estoy feliz por todo lo realizado. Todo tiene un ciclo y hasta aquí llegué", dice Carlos claramente emocionado. La Viena cerró sus puertas y los Doliner ya no están en la Real. Campana se parece cada vez más a su futuro que a su pasado.
“Sólo quiero agradecer a los clientes que me acompañaron toda la vida; no deja de ser doloroso cerrar, pero estoy feliz por todo lo realizado. Todo tiene un ciclo y hasta aquí llegué", dice Doliner
El Gaucho de Tienda la Viena, firme junto a la Patria! Acompañando al cliente con la galantería y gracia gauchesca...



