La noticia se conoció ayer por la mañana. En agosto había presentado su primera novela en Arte&Otra Cosa
Ayer falleció Gustavo Rubén Giorgi. Abogado y escritor nacido en Zárate en 1955, falleció ayer 24 de octubre por la mañana. Fue a mediados de agosto cuando presentó su primera novela "El enviado del Emperador" (editorial Prosa), en el espacio cultural Arte&Otra Cosa, de Castelli 532 .
Conocido y apreciado también por estar a cargo del Registro Civil de Zárate por varios años, Giorgi fue un prolífico escritor y apreciado vecino de la ciudad vecina.
Además de su primera novela editada este año; publicó Cuentos de la resignación (Editorial Dunken, Buenos Aires, 1997), el libro de relatos históricos El profeta y el traidor (Ediciones Proa, Buenos Aires, 2000), los poemarios El último bien (Proa, 2001), El retorno de Hipsipila (Alloni-Proa, Buenos Aires, 2005) y Acechanza de reflejos (Proa, 2009), la colección de ensayos Aunque sean los papeles rotos de las calles (Alloni-Proa, 2005) y un volumen con el relato "El emisoriario" y el soneto "Elección" (colección "Biblioteca Mínima" del diario Opinión; Cochabamba, Bolivia, 2007).
Además, textos suyos aparecen, traducidos al italiano, en la Antologia della Poesia Argentina Contemporanea (Edizioni Sentieri Meridiani, traducción de Emilio Coco; Foggia, Italia, 2007). Ha dado conferencias sobre cine, historia y literatura en Buenos Aires, y en el interior y exterior de Argentina. Integraba el plantel de colaboradores permanentes de la revista Proa, fundada en 1922 por Jorge Luis Borges y en la que ha publicado cuentos, poemas y ensayos desde 1998. En 2009 fue jurado, en el género Novela, para la Faja de Honor 2009 de la Sociedad Argentina de Escritores (Sade). Desde estas páginas enviamos nuestros respetos a familiares y amigos cercanos.
Giorgi integraba el plantel de colaboradores permanentes de la revista PROA
Fragmento de "El enviado del emperador"
-¿Son peligrosos para el Estado?
-SÍ y no. No, porque no pretenden subvertir el orden político y mandan a sus acólitos ser obedientes a las autoridades y pagar sus impuestos. SÍ, porque su desprecio por las cosas mundanas podría llevarlos a todos o a una facción a atacar la propiedad privada y, extremando las cosas, dado que es pilar de su fe el hecho de que todos somos iguales a los ojos de Dios, podrían cuestionar la legitimidad de la esclavitud. Ciertamente no en nuestros días. Pero algún día, quien sabe adónde vaya a parar tanta prédica de igualdad humana.
-¿Qué crees que debemos hacer con ellos, entonces, si como dices, puede que ya estén entre nosotros?
-Controlarlos celosamente. Si no ocasionan problemas mantener respecto de ellos nuestra política de tolerancia para con los cultos que tan buenos resultados ha dado; si se desmandan, perseguirlos; si nos desafían, exterminarlos.



