Es indudable que el gobierno está decidido a seguir transfiriendo enormes cantidades de dinero desde las mayorías hacia la minoría más rica.
En los últimos días tuvimos una nueva muestra de estas transferencias cuando mediante un decreto de la secretaría de energía se le reconoce a las distribuidoras de gas un importe cercano a los 20 mil millones de pesos y no los 10 mil millones como se había dejado trascender en un primer momento. Este pago retroactivo es para que las pobres empresas que con los feroces tarifazos están obteniendo ganancias fabulosas recuperen lo dejado de ganar con motivo de la disparada del dólar. Para colmo su anuncio prácticamente coincidió con el de un nuevo aumento en la tarifa de alrededor del 35% que incluso puede ser mayor para quienes consumen menos.
En principio este regalito extra para las distribuidoras debía ser pagado por los usuarios pero, una vez más, ante la casi unánime protesta ante esta medida, el gobierno resolvió hacerse cargo del pago, eso sí, en 30 cuotas y no en las 24 que se les otorgaba a los usuarios.
Como el gobierno insiste en achicar el gasto público para reducir el déficit primario, tal como se comprometió con el Fondo Monetario Internacional, seguramente esa plata se traducirá en una nueva rebaja en el gasto social. No hay plata para salud o educación pero sí para las grandes empresas.
En esta parcial marcha atrás por parte del gobierno sólo se cambia quienes lo pagarán, si los usuarios o las capas más vulnerables de la sociedad y así intenta que no se discuta lo que verdaderamente hay que discutir, si hay que pagar un sobre precio retroactivo por un gas que ya se pagó por el importe que figuraba en la boleta y que fue fijado por la propia empresa Otra vez el conocido, si pasa, pasa.
Es curioso que el decreto lleve la firma del secretario de energía Javier Iguacel y no de la ministra de Desarrollo Social Carolina Stanley por tratarse de un nuevo subsidio a "los más necesitados".
Resultó patética la reacción del secretario Javier Iguacel quién dijo que "la mayoría de la gente que se queja del aumento de gas son militantes kirchneristas". Como todas las encuestas indican que el rechazo a la medida gubernamental se ubica por encima del 75%, según Iguacel el kirchnerismo ganaría las próximas elecciones aunque vaya sin ningún aliado. ¿No será mucho?
A unos cuantos les llamó la atención que en medio de las olimpiadas juveniles que se llevan a cabo en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires se haya apagado la llama olímpica. ¿Alguien se habrá olvidado de pagar la boleta de gas?.
No estaría mal que la misma teoría Iguacel se aplicara a los salarios, esto es que se les reconocieran y en forma retroactiva la diferencia entre los salarios fijados en paritarias que tuvieron en cuenta la inflación pronosticada por el gobierno y las mismas remuneraciones recalculadas aplicando la inflación real que fue notablemente mayor. En el caso que los patrones protesten se podría permitir el pago de la retroactividad en cuotas.



