Esta semana, nos dimos por enterados sobre los mapuches y el conflicto territorial con el magnate italiano Benetton. El juez que intervenía en la causa, Jorge Eyo, dio fallo favorable a una compañía, contra un grupo de pobladores del lugar que tomaron 500 hectáreas de la firma Compañía Tierras del Sud (CTSA), subsidiaria de la corporación Benetton. Los pobladores locales, mapuches todos, justificando que las tierras son parte de su comunidad e instalaron un proyecto productivo en el año 2002. Esto desató una demanda ante la justicia de la provincia de Santa Cruz, por parte de la empresa y obligó a los moradores a desalojar el lugar.
El fallo y argumento se dio bajo las actuales actas catastrales que la firma posee, el desfile de testigos y en base a la orden que, en tiempos pasados, Julio Argentino Roca firmase expropiando las tierras del sur a sus moradores. La defensa mapuche suponía el derecho a usurpar basados en la herencia, no como propiedad privada, concepto que no existe en la lengua de los aborígenes locales, sino en quien estaba primero y para que la querían
Mapuche, como palabra de la lengua misma, significa ¨gente de la tierra¨ (Mapu= Tierra; Che= gente). Ellos han sido moradores originarios del sur de nuestra América. Por el siglo XVI, los conquistadores encontraron en pequeñas poblaciones divididas a más de un millón de habitantes. Para la naciente Republica Argentina del siglo XIX, a estas zonas las llamaba desiertos y se encontraba obligaba a conquistar, como sea, el territorio. Para esto se vieron con la necesidad de sacrificar y someter a los pobladores (Mapuches en mayoría). Uno de los ejecutores fue Julio Argentino Roca, el encargado de dicha carnicería y lograr así el sometimiento y la flagelación de miles de moradores. Hoy este hombre, después de llegar a la historia como presidente, tiene un monumento en las calles de nuestra capital.
Los mapuches siguen siendo burlados por un estado de derechos. El desempleo, la explotación en estancias, la mala paga en los que trabajan o la misma discriminación sufrida por pobladores adinerados, hacen una problemática de nunca acabar. Su propia lengua, hoy en lucha para recuperarla, se encuentra en extinción.
Benetton Group, es una de las firmas de indumentarias más grande de Europa. En sus 400 mil hectáreas de suelo patagónico, aparte de la estancia cabeza de la familia Benetton, tiene cría de ovejas para la obtención de lanas de primera calidad. Esta flamante familia, es dueña de la mitad de un lago y laderas del cordón montañosos de los Andes. Todo esto comprado por una firma que se encarga de sacar fotos satelitales de nuestro país y contactar al funcionario de turno que gestiona las compras de terrenos fiscales por poca plata. Así de fácil, muchos famosos, caso como Stallone y Ted Turner, tienen un pedacito de nuestras tierras o mejor dicho de los moradores originarios.
La paradoja es:
Defender nuestra tierra, como una forma de poder reclamar la famosa soberanía y respetar a los milenarios ancestros que se encargaron de cuidarla y amarla, como parte de sus vidas o…
Enviar a Roca, lanza en mano y sable, a cazar a los salvajes indios que no permiten el progreso del mundo civilizado, llevándolos hacia la extinción y por consiguiente la muerte de la historia y la tierra. Para que las grandes corporaciones sigan comprando al mejor y cómodo precio, la corrupción moneda única, y nos declaren patrimonio de la propiedad privada.
Seguramente, en un futuro cercano, los mapuches deberán llamarse de otra manera. Quién dice que mañana no termine en una de las tantas marcas registradas, como su color verde brillante Benetton y que tanto desfila por las pasarelas. Usando lana de primera línea que disfruta criando en las laderas de los Andes, bajo nuestras narices, sobre nuestras raíces.
dariomartinamaru@yahoo.com
El autor es miembro del Centro de Estudios Literarios y Periodísticos del Taller escuela Mariano Moreno.



