Además de compartir una gran amistad, la decoradora Analía Marchina y la kinesióloga y errepegista Karina Casella ahora también comparten espacio de trabajo. La mirada de cada profesión.
Igual que un bebé, el espacio se gestó en 9 meses, y el miércoles fue inaugurado con un lunch para amigos, familiares e invitados especiales. Se trata del nuevo consultorio de la Errepegista Karina Casella y del estudio de la decoradora Analía Marchina sobre la ahora coqueta y llamativa esquina de Belgrano y Jacob.
"Ambas alquilábamos por separado, y además, somos muy amigas. Apareció este lugar, lo pesamos y decidimos comprar", comenta Analía, mientras que Karina señala: "Si bien tenemos actividades muy diferentes, son compatibles desde el ritmo laboral: yo atiendo a un paciente por hora, y en forma individual; mientras que la mayor parte del trabajo de decoración está más afuera que dentro del estudio".
SUAVES TRACCIONES
La inusual y creativa decisión de ambas amigas, también es la excusa para comentar sobre la mirada de cada una sobre profesión. Sí hay una pequeña incompatibilidad: Karina no le hace Reeducación Postural Global (RPG) a Analía; mientras que Analía sí le ha decorado a Karina. Ambas se ríen del asunto y Karina aclara: "Cuando se trabaja en salud, no se es objetiva cuando te toca un amigo o un pariente".
La RPG fue desarrollada por el fisioterapeuta francés Philippe Souchard en los años ’80. "Es un método manual –explica Karina- que se caracteriza por la forma innovadora de diagnosticar, de evaluar y de tratar todo tipo de afecciones del sistema neuromúsculoesquelético. Generalmente, lo que más se trata en RPG son todo tipo de alteraciones posturales, y síntomas de origen mecánico: escoliosis, dorsos curvos, rectificaciones, hernias lumbares, protusiones discales, cefaleas, vértigos de origen mecánico, hombro doloroso, entre las más comunes".
Karina es Kinesióloga con un posgrado en RPG. "En resumen, sin aparatología, se busca mejorar la flexibilidad muscular, liberar articulaciones bloqueadas, eliminar el dolor, reestablecer la función porque lo que se busca es que el paciente logre recuperar y optimizar su vida. No es una gimnasia, pero el paciente participa en la sesión a través de la respiración, pequeñas contracciones musculares. Tampoco es un masaje, aunque el errepegista trabaja con la manualidad buscando a través de pequeñas y suaves tracciones la recuperación. Es un trabajo individual, de generalmente una sesión por semana de una hora", define.
ARMONIA Y PRACTICIDAD
A la hora de decorar, Analía Marchina confiesa que lo que más le gusta es intervenir en locales comerciales. Jade (Campana), Deja vu (Zárate), Marcela (Lima) son algunos ejemplos de los que la decoradora se siente orgullosa. "Me gusta diseñar, encargarme de la obra… ir y venir de las ferreterías buscando una solución que se me ocurrió", dice con una sonrisa y explica que cada espacio es diferente: "Empieza a armarse a partir de una tela, o un objeto; y se empieza a armar toda la paleta no sólo de color, sino de formas. La decoración, sí es cierto, está atravesada por la moda", pero también es cierto que la decoración también tiene que ver con la practicidad: "Que el que vive el espacio se sienta cómodo, sea práctico y trato de armar los espacios en función del cliente. Por ejemplo, que el placard no sea un estándar sino a medida de lo que usa. Para eso tengo que saber cuánta ropa usa: no es lo mismo el placard de un abogado, que por ahí tiene muchos trajes; que el placard de un deportista", ilustra Analía.
Y hablando de modas, hoy parecen mandar los neutros, los beiges, las texturas, mucho hilo, mucho lino, y lo rústico. Aun así, uno de los secretos es saber escuchar al cliente y poder determinar sus necesidades: "Es más difícil –dice Analía- cuando el cliente deja el proyecto demasiado abierto, porque es demasiada responsabilidad y una puede desarrollar una idea que después no cubre las expectativas. En general, la gente ya viene con un concepto: o porque ya vio algo de tu trabajo, o a partir del boca a boca confía en que podés interpretar una idea".
Finalmente, las cuestiones de la actividad recaen en lo económico. ¿La decoración es un bien suntuario? Según ambas amigas, depende. "La decoración puede ser tan cara o tan barata como quieras, la idea principal es no salirse del presupuesto asignado", dice Analía; mientras que su amiga y compañera de ruta señala: "Por mi propia experiencia, puedo decir que si uno intenta decorar por las suyas, por ahí termina gastando más plata porque no sabés si te va a quedar bien o no. En cambio, la decoradora te controla el presupuesto y sabés que te va a quedar mucho mejor que cualquier idea propia o va a expresar perfectamente lo que querías hacer".
Casella y Marchina se tomaron 9 meses para gestar el nuevo espacio de trabajo que comparten.
La cuidada y armónica fachada de Belgrano 599, esquina Jacob.



