Aguamarina, el almacén de productos dietéticos, naturales y orgánicos, fue creada en 1986 en Campana por los hermanos Andrea y Ariel Fonseca, una época cercana y que al mismo tiempo parece remota, ya que Internet y los celulares no formaban parte todavía de nuestras vidas. Al cabo de estas más de tres décadas, acumulan un bagaje de información y experiencia que siguen compartiendo con sus clientes. Y al mismo tiempo no cesan de aprender.
"Cuando comenzamos los productos eran pocos y la información escasa, por eso buscamos a los referentes que nos podían dar buenos consejos y con ellos hicimos cursos y seminarios. Hay nombres claves como Angelita, de La Esquina de las Flores, la Dra. Albertinazzi, Silvana Ridner y algunos más entre los pioneros. A varios de ellos más adelante los invitamos para dar seminarios en nuestro local" -recuerda Andrea. "Y los productos disponibles eran contados: algunas legumbres, cereales y harinas, suplementos dietarios, unas cuantas hierbas, todo muy poco elaborado" -agrega Ariel. Hoy la información se ha multiplicado exponen-cialmente, y todos los días llega algún cliente con el celular en la mano y un producto marcado que parece tener virtudes poco menos que mágicas. "Por eso somos muy cuidadosos. Lo que aparece en Internet muchas veces es confuso o irresponsable y debe ser verificado. Es preferible el enojo momentáneo de un cliente, que simplemente venderle un producto que tal vez no sea adecuado para su salud. No todo es para todos, y que tenga un origen natural no significa que sea completamente inocuo. Es frecuente que llegue alguien y nos diga, por ejemplo: yo tomo antidepresivos y me dijeron que con este producto puedo reemplazarlos. En esos casos siempre los remitimos a sus médicos especialistas, que son los únicos que pueden aconsejarlos profesionalmente".
Muchos mitos y tabúes fueron quedando por el camino: lo dietético y lo natural es rico, divertido y variado, y produce tanto o más placer que otros productos que la industria alimenticia, en consonancia con el vértigo de la vida moderna, nos trata de imponer.
Pero los rubros que hoy conforman Aguamarina abarcan mucho más que las dietas o la alimentación saludable. Líneas completas de cosmética natural y especializada de la medicina antroposófica, lámparas de sal del Himalaya, aromaterapia de calidad exclusiva, una enorme variedad de suplementos dietarios, los productos para la nutrición deportiva, y una gran gama de productos para celíacos (afección que casi no era tenida en cuenta en los inicios de Aguamarina), se cuentan entre las incorporaciones. Es muy tentador, por ejemplo, el sector de golosinas para diabéticos y celíacos, que compiten en sabor y variedad con los de cualquier kiosco. Por no hablar del sector gourmet: salsas y aderezos, aceites de oliva orgánicos, algas, panko, tahine, vinagres de arroz y tantos otros recursos muy apreciados por los "foodies" que buscan las mejores experiencias culinarias.
Y los veganos -clientes que no consumen ningún producto de origen animal- que llegan a Aguamarina con un bagaje de información y un entusiasmo militante que exige estar bien preparado para atenderlos. O el mundo de lo orgánico, que fue descubierto por muchos cuando algunos famosos comenzaron a hablar de este tema en la televisión, y que hoy constituye todo un universo.
Dietético, natural, orgánico, amigable con el ambiente, son términos ya incorporados. La opción por una vida más cercana a la naturaleza y más autoconsciente ya no es un lujo ni una cuestión de minorías, sino una elección de muchos, que crece cada día en base a sus buenos resultados. Y los hermanos Fonseca no ocultan su emoción cuando hacen memoria y recuerdan que ya llegan hijos, nietos y hasta bisnietos de algunos fieles clientes que siguen confiando en Aguamarina para acompañarlos en la búsqueda de una mejor calidad de vida.
Andrea y Ariel, 32 años al frente de Aguamarina.
Golosinas para diabéticos y celíacos, tentaciones saludables.
Sector gourmet.
Hace algunos años el local duplicó su tamaño.
Foto histórica, aquí comenzó todo.
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