La Diabetes Mellitus (DM) es una enfermedad crónica que se caracteriza por niveles altos de glucosa en sangre que resulta de un defecto para producir o usar la insulina (American Diabetes Association), requiere de cuidado médico continuo y educación para prevenir emergencias agudas y reducir el riesgo de complicaciones severas. En esta enfermedad hay una alteración global del metabolismo donde la hiperglucemia es la característica principal y se asocia con el tiempo a lesiones, disfunción y fallo en diversos órganos, especialmente ojos, riñones, nervios, corazón y vasos sanguíneos.
Puede ser poco sintomática o presentar síntomas clásicos y predispone a devastadoras complicaciones. Los síntomas dependen de la intensidad de la deficiencia de la insulina y son secundarios a los problemas metabólicos. Es una enfermedad evolutiva, subdiagnosticada, subtratada y muy costosa.
La DM tiene grupos con diferente etiopatogenia, evolución, clínica, respuesta terapéutica y prevención pero que comparten la hiperglucemia: Diabetes tipo 1; Diabetes tipo 2 (DM2); Diabetes mellitus gestacional; otros tipos específicos menos frecuentes.
Aquí nos referiremos a la más frecuente de ellas que es la DM 2 hacia la cual podemos orientar medidas de prevención específicas. Teniendo en cuenta ello, se debe realizar su detección en todo paciente que se considera de riesgo: individuo de 40 años o más, o en menores de 40 años con ciertas características clínicas o hallazgos de laboratorio: disglucemia o "prediabetes"; obesidad; obesidad central; hipertensión arterial; dislipidemia; etnia de riesgo; pariente de primer grado con DM2 o enfermedad cardíaca coronaria o muerte súbita en adultos jóvenes o Síndrome Metabólico; Antecedentes personales de hijos macrosómicos (más de 4 kg) o Diabetes Gestacional y/o Síndrome de Ovario Poliquístico.
El diagnóstico de diabetes se realiza con un análisis de sangre venosa, tomada en el laboratorio, en ocasiones se necesita una prueba que se denomina prueba oral de tolerancia a la glucosa. Para diagnóstico no se debe usar la determinación de la glucosa en sangre capilar con tiras reactivas y glucómetro. Cuando no hay síntomas, el diagnóstico no se realiza con una sola determinación y hay que confirmarlo mediante otro análisis o prueba en el rango de diabetes, salvo que el valor sea inequívocamente alto y/o que existan manifestaciones clínicas o descompensación metabólica severa ("crisis hiperglucémica").
En el mundo existe una prevalencia creciente de DM2 con respecto a otras enfermedades. Todas las personas pueden padecer diabetes sin importar edad, raza, género, país, condición social. Los factores ambientales tienen gran importancia en el desarrollo de la enfermedad.
La obesidad es el principal factor de riesgo evitable de diabetes tipo 2, el fenómeno vinculante sería la insulinorresistencia que aumenta la demanda de insulina y desenmascara el defecto de la célula pancreática productora de insulina. La obesidad permite expresar una DM genéticamente preparada.
La epidemia actual de Enfermedades Crónicas no Transmisibles (ECNT) y en particular de la obesidad y la diabetes, es el resultado de la manera que evolucionaron las sociedades y de su influencia sobre el modo de vida de las personas. Las modificaciones y soluciones sobre las ECNT llegarán cuando el enfoque incluya a la sociedad y a la totalidad de sus sectores directivos y gubernamentales.
Para disminuir la DM se debe apuntar a los determinantes medioambientales de esta enfermedad con trazado de ciudades orientadas al peatón, a la bicicleta, a los lugares de trabajo activos, al aire limpio, alimentos sanos y al alcance de todos y educación.
La DM es una enfermedad compleja y multisistémica por lo cual el paciente que desarrolla esta enfermedad debe abordado de manera conjunta por el equipo de salud, el cual debe acompañar en las distintas etapas su cuidado, tratamiento y prevención de complicaciones.
Dra Maria Natalia Ingaramo, Especialista en Medicina General y Familiar / Magíster en Endocrinologia
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