InicioFarmacias#DifusiónArchivoBúsquedaSesiones HCD
  Ir a la edicion del dia
MEDIO DIGITAL DE CAMPANA
BUENOS AIRES, ARGENTINA
lunes, 25/may/2026 - 14:56
 
Política y EconomíaInfo GeneralPolicialesEspectáculosDeportesNacionales
Twitter Facebook Instagram
» Este artículo corresponde a la Edición del domingo, 09/sep/2018 de La Auténtica Defensa.

Problemas y Soluciones Alimentarias:
¿Por qué cuesta adelgazar en primavera?
Por Dr. Fernando Valdivia






Fernando Valdivia

Dije la semana pasada que es usual engordar en invierno porque hacemos caso a las recomendaciones de la familia, la tradición y de profesionales que no comprenden adecuadamente los ciclos de la biología alimentaria (y nos mandan a comer más cuando nuestro organismo está preparado para sobrevivir con menos). También dije que, mientras duran los fríos, a todos nos parece normal que tengamos que comer más y no preocuparnos demasiado por las consecuencias. Finalmente, también mencioné que es recién cuando se acercan las fechas en las que empezamos a andar más ligeros de ropa, estos kilos extra se presentan como una incomodidad que, si bien la reconocemos como problema estético ("no me entra la ropa", "necesito un talle más", "se viene la época de la pileta y no quiero ponerme la malla"), representan un problema mayor: acumular este tipo de ciclos alimentarios año tras año, hace que en 10 o 20 años ya tengamos signos claros de alguna enfermedad crónica vinculada con la alimentación y que en un par de décadas más muestren todo su poderío, a través de enfermedades que solo podrán paliarse con tratamientos medicamentosos crónicos (pastillas de por vida) y/o quirúrgicos. El paso siguiente, claro, es la muerte por alguna de estas enfermedades que pudieron haberse evitado.

Ante esa situación: ¿Qué es lo que hace la mayoría de las personas?

Cuando empieza la primavera, la mayoría de las personas opta por alguna de las soluciones mágicas de alimentación planificada, que en el campo de la alimentación se llaman "dieta". Tanto hombres como mujeres comienzan a buscar alternativas para llegar a la playa "en forma". Y muchos padres de niños, niñas y adolescentes (quienes también sumaron kilos en los meses de frío) comienzan a preocuparse, ya que son conscientes de que sus hijos se van incorporando al 50% de la población que obesa, con todo los problemas de salud que eso implica. Además, muchos de ellos comienzan a ser víctimas del bullying.

Entonces las personas se someten a alguna dieta (nuevamente: por recomendación de algún familiar, amigo, revista o profesionales). Hay cientos de dietas y todas ellas son restrictivas (es decir, buscan centralmente que la persona consuma menos calorías de las que se supone gasta diariamente). Todas ellas, también tienen el 100% de posibilidades de fracasar. ¿Por qué? Nuevamente: porque no comprenden los fundamentos básicos de la fisiología alimentaria.

¿Por qué estas soluciones no son las correctas si todos las recomiendan?

Estas opciones son la búsqueda de soluciones mágicas. Y en alimentación, todo lo que remita al corto plazo y desconozca las bases fisiológicas de los ciclos alimentarios, esta condenado a fracasar. No son las soluciones correctas porque la biología alimentaria no se rige mecánicamente, al igual que el resto de los procesos biológicos. Nuestra fisiología alimentaria tiene ciclos y mecanismos internos (propios de nuestro organismo) perfectamente desarrollados y evolucionados, y que deben entrar en armonía y sintonía con los ciclos de la naturaleza de todas aquellas especies que el universo ha previsto como nuestro modo de aprovisionamiento alimentario. Y una dieta, por definición, está en el opuesto de esta concepción de la vida. Con un segundo agravante: hacer dietas también afectarán el largo plazo, ya que funcionan reforzando circuitos neuronales que harán que cada año el problema sea aún de mayor gravedad.

Entonces, ¿Cómo funciona nuestra biología en primavera?

La primavera es el momento del año en que aumenta la oferta alimentaria, de modo que nuestro organismo "repara" las condiciones de "estrés alimentario" a las que pudo habernos sometido las condiciones de carencia invernal. Es decir que nuestro cuerpo entiende a la primavera como una época de reparación, de abundancia, de vida y de florecimiento (en todos los aspectos a los que la biología pueda remitirse). ¡Y resulta que es justo el momento en el que lo sometemos a las mayores restricciones a través de una dieta!

Que se entienda: esto no quiere decir que en primavera tenemos "canilla libre" para comer al límite de nuestras posibilidades, pero tampoco puede ser un periodo que implique la prolongación del período de restricción que ya la biología tiene definido en su infalible reloj (que es el invierno). Si en invierno estamos preparados para vivir con "menos que lo necesario", en primavera estamos en la época del año en la que debemos normalizar ese proceso de carencia, pero sabiendo que es el peor momento de nuestro ciclo anual para que nuestra alimentación sea restrictiva.

Entonces, ¿hacemos todo al revés?

Absolutamente. Empezamos a comer menos en primavera cuando deberíamos comer normalmente, ya que estamos en la estación de la reparación. En definitiva, por no escuchar a la naturaleza, en primavera seguimos generando desfases en nuestro ciclo alimentario natural y reforzando en nuestra memoria biológica estos mecanismos erróneos. Por eso cuesta tanto adelgazar en primavera.

Dr. Fernando Valdivia / Email: fv@fernandovaldivia.com / Sitio Web: www.fernandovaldivia.com



 
P U B L I C I D A D






Av. Ing. Rocca 161 (2804) Campana - Provincia de Buenos Aires
Tel: 03489-290721 - E-mail: info@laautenticadefensa.com.ar
WhatsApp: +54 9 3489 488321.-