"Trato de aplicar colores como las palabras dan forma a los poemas, como las notas dan forma a la música." -Joan Miró
"¿Por qué tratas de entender el arte? ¿Tratas de entender el canto de un pájaro?" Pablo Picasso.
Es indudable que la aparición de Diego Rodríguez de Silva y Velázquez en el firmamento español, es producto directo de ese espíritu altamente creativo, intelectual y humanístico que caracterizó históricamente al llamado Siglo de Oro.
Entre las figuras notables que abarcaron los Siglos XVI y XVII; tuvo como contemporáneos a Miguel de Cervantes Saavedra, Lope de Vega, Calderón de la Barca, Quevedo y Góngora: esto bastará para que nos demos cuenta del hervidero luminoso que en esos días se vivía en materia de conocimientos.
El estilo de Velázquez ha sido enmarcado como un naturalismo que avanza más allá de sus límites. Como en ningún otro pintor español de su época (Ribera, Zurbarán, Murillo), se encuentra esa inteligente síntesis de erudición y sensibilidad para manifestarlas artísticamente. Los pintores extranjeros que más llamaron su atención fueron el Caravaggio, Rubens y Tiziano.
Es conocida la evidente versación de Velázquez en temas mitológicos, su biblioteca así lo demostró. Ese interés fue factor inspirador de muchas de sus pinturas, "Los borrachos", basado en un relieve helenístico que representa la aparición de Dios a los hombres; "Fragua de Vulcano"; "Las hilanderas"; "Mercurio y Argos"; "La Venus del espejo"; "Marte", no son sino algunas de sus telas vinculadas a esta temática.
La obra de este gran artista se compendia en cuadros como "La rendición de Breda"; los múltiples retratos que realizó a los miembros de la corte de Felipe IV, incluyendo bufones y enanos: "Las meninas" y sus paisajes de la Villa de Médicis, de Roma.
Sin embargo, es "Las meninas" la que más tinta ha hecho correr en las diversas interpretaciones sobre su perspectiva real y la de Velázquez. El pintor dejó inscripta en la historia de la pintura, una de las obras más perfectas y llena de misterio que existen.
La armonía, el justo tono colorístico y la perfecta composición de la pintura de Diego Velázquez, aún en retratos de cierto cariz social como podrían ser los bufones ("Sebastián de Morra"; "El Primo"; "Don Juan de Austria"; "Calabacillas"; "El niño de Vallicos"), han determinado que su realismo trascienda hacia zonas de esa concepción brillante y enigmática que sólo el arte puede dominar.
A más de tres siglos, Velázquez sigue siendo uno de los pintores más completos de la historia del arte. La grandeza cultivada durante el Siglo de Oro, comenzaba a declinar. No así su espíritu, del cual Diego Velázquez es un signo.
"La Venus del espejo" de Velázquez es patrimonio de la National Gallery de Londres.



