El dueño y el enólogo de las exclusivas etiquetas Alchimia de los Andes y Baptême presentaron a sus tope de gama en Vinum: la sofistificada construcción de las producciones acotadas.
Luego de 20 años corporativos en Unilever, Tomás Jans decidió darle un cambio de rumbo a su vida: ahora es la apasionada cara visible de dos bodegas boutique mendocinas: Alchimia de los Andes y Baptême.
Jans se presentó el jueves por la noche en Vinum, de Alberdi 678, donde ambas marcas se venden en forma exclusiva a varios kilómetros a la redonda. "Es una estrategia de márketing: no sólo generamos pocas cantidades de botellas, sino que además no se consiguen en cualquier lado. Nosotros queremos estar en Vinum", comentó Jans acompañado por Cristian García, su enólogo jefe, quien trabajó junto a renombrados winemakers tales como Mariano Di Paola, Pepe Galante y Paul Hobbs.
La noche se inició con sutiles espumantes de Bâptme, pensados y desarrollados desde la tradición francesa en un viñedo mendocino a 750 metros sobre el nivel del mar. En terrenos aluvionales y pedregosos, la Chardonnay y la Pinot Noir de Baptême parecen no extrañar sus suelos de origen. Ahí, es cuando Jans habla de tradición, de cuerpo, de raíces.
Pero si algo entusiasma a Jans, está claro, es hablar de la línea de Alchimia de los Andes: todo un concepto "boutique" en términos no sólo de cantidades, sino también de celoso cuidado artesanal del producto final en boca.
A diferencia de las grandes marcas, Alchimia realiza producciones cortas y no busca sostener un sabor en el tiempo, sino más bien "ir sacando lo mejor de cada cosecha", enfocándose primordialmente en el cuidado y los tiempos de la vid: "El vino es jugo de fruta fermentado. Entonces, si la base del vino es la vid, creemos que hay que concentrarse en el viñedo: tomar las mejores decisiones para el mejor manejo de la fruta. Eso también tiene mucho de prueba y error, mucho de alegrías y decepciones", comentaba Jans.
García, su enólogo jefe, agregaba detalles de elaboración, o incluso de la importancia de armar un buen tándem con el agrónomo de la bodega a la hora de tomar decisiones de manejo del terreno y los tiempos de producción. "Trabajamos partidas limitadas, y la columna vertebral de Alchimia son el Roble, el Reserva y el Gran Reserva. Luego, nos ponemos las alas y aparecen un Red Blend, o el Cabernet Franc, por ejemplo".
Y vaya ejemplos… el Red Blend 2015, combina el complejo fermento conjunto de la Malbec, la Cabernet Franc y la Syrah; mientras que el festejado Cabernet Franc 2015 llega a nuestros paladares campanenses en los últimos ejemplares de apenas 2500 botellas. "Nuestro negocio no pasa por la transferencia de inventario, es decir la cantidad, sino por conseguir pocas cantidades de ejemplares únicos y que no sabemos si se volverán a repetir", explica una vez más Jans sobre la tarea que lo apasiona, mientras descorcha un Malbec 2015 "edición limitada" que salió al mercado hace apenas un mes. Su etiqueta es una foto de los viñedos de Alchimia en Maipú: por un instante nos perdimos entre aquellos parrales.
“Nuestro negocio no pasa por la transferencia de inventario, sino por conseguir pocas cantidades de ejemplares únicos", señaló Jans, uno de los dueños de Alchimia de los Andes y Bâptme.
“Nos ponemos las alas y aparecen un Red Blend, o el Cabernet Franc", dijo el enólogo Cristian García.
#Ahora En breve comienza la degustación Alta Gama con la visita de Cristian García, presentando sus proyectos de Alchimia y BAPTEME en VINUM Bodegas & Sabores pic.twitter.com/PEE1Oc8qXI
— Fernando Andrioli (@frandrioli) 23 de agosto de 2018



