Los psicofármacos no curan los trastornos del estado de ánimo que tienen un origen biológico. Hay que conocer la salud del paciente para evitar falsos diagnósticos.
SALUD MENTAL
"La depresión es un precio infernal para despertar a la vida"
Los usos culturales o religiosos opresivos que obligan a las personas a seguir un camino opuesto a sus deseos, que las alejan de sus necesidades y las someten a la culpa por no seguir las pautas marcadas son un grave riesgo para la salud mental y física.
Un enfoque global e integrador
La salud del ser humano debe abordarse desde la relación entre lo biológico, lo psicológico y lo social. Esto es especialmente importante en la salud mental ya que, como consecuencia de pensar que la mente separada del cuerpo originaba sus problemas de salud, las mujeres se convertían en "culpables" de sus propios males. Esta creencia ha originado, asimismo, que no se busque el origen biológico o social de ciertas dolencias.
Ansiolíticos para todas
Muchas mujeres confusas creen realmente que son culpables de su malestar, y aceptan todas las píldoras que les recetan para no sentir algunos dolores, angustias o tristezas que las atormentan. Algunas acuden a la consulta afirmando que padecen una depresión y, en una cuarta parte de estas consultas, es más probable que se administre un ansiolítico o un antidepresivo si quien consulta es una mujer.
En realidad, toda depresión o ansiedad que requiera psicofármacos se podría catalogar de biológica, ya que el tratamiento busca bloquear, de alguna forma, la recaptación o la cantidad disponible de algunos neurotransmisores –sustancias químicas generadas por las neuronas para transportar información y responder a los estímulos externos o internos–.
UNA MIRADA HACIA DENTRO
Para entenderlo, podemos pensar en el impacto que produce una noticia dolorosa en el cuerpo-mente que la recibe: una molestia más o menos aguda en el abdomen, la cabeza, el tórax o alguna otra parte del organismo que acaba produciendo, si la pena es muy intensa, un líquido que se vierte a través de las glándulas lacrimales, las lágrimas. Este proceso que se produce en segundos está regulado por neurotransmisores como la adrenalina, la serotonina y la dopamina, por citar los más conocidos, aunque existen más de 100 en nuestro cerebro. De hecho, cuanto más se conocen los procesos bioquímicos de la depresión mayor, de la depresión bipolar o de los ataques de pánico, más psicofármacos se introducen en el mercado para interferir en el proceso de formación y recaptación de estos neurotransmisores, demostrando la base bioquímica de algunos de estos estados. En muchos casos, no obstante, estos psicofármacos se administran sin que se conozca si la o el paciente presenta algún otro tipo de enfermedad, disfunción o carencia, por lo que se hacen ineficaces para mejorar la depresión.
Fuente: Carme Valls-LLobet



