Analistas, dirigentes, técnicos, jugadores, periodistas, buscan responsabilidades de lo que sucedió, de lo que sucede y lo que sucederá. Perdón, entre los ingredientes de esta realidad me olvidé de agregar a alguien que es quizá el más importante componente para este gran debate que dentro de pocos días desaparecerá de nuestra conversación diaria: la hinchada. ¿O debería excluirla pues es considerado no vinculante su pensamiento para la mayoría de los tomadores de decisiones? ¿Le importa a alguien lo que ellos piensan?
Con todo lo expresado he llegado a la conclusión que el pueblo argentino siempre es "el convidado de piedra", aunque también debemos decir que siempre es "el que paga los platos rotos".
¿Hay necesidad de aclarar algo? Creo que no; pero como siempre hay quien va a interpretar de lo que se dice solamente una parte - la que le conviene - vamos a ponerle también algunas preguntas para que comprenda lo que debería ver y no ve. Usemos de ejemplo un árbol. ¿Qué es lo que debería aparecer primero en una cadena de responsabilidades? Las raíces. ¿Qué conforma el principio de la estructura para sacar los frutos a la vida y elevarlos para que maduren? El tronco, que a su vez sostiene toda la arboladura en la que nacen ramas, hojas, frutos, - dentro nuevas semillas de vida - y así iniciar nuevamente el ciclo de la vida.
Hecho esto, identifiquemos dentro de la constitución de una sociedad y de una nacionalidad, quien está o sería identificado con cada parte de un árbol. Podemos darle un nombre? Propongo llamarlo "el árbol de la vida". Árbol, ya sabemos por qué; de la vida, porque en este mundo todo tiene un principio y un fin; y en las relaciones de los hombres y las sociedades también.
Siguiendo con la propuesta vamos a darle sentido a la misma. Estamos inmersos en una sociedad que debe crear cosas que le permita escapar de la vida rutinaria y cotidiana que nos transforma en autómatas de nuestra existencia. Aparte es altamente competitiva en su accionar, incluso hasta la violencia.
Volviendo al ejemplo metafórico supongamos que las raíces del árbol son los dirigentes, supuestamente elegidos por los componentes de una entidad, saliendo de sus filas y que han tenido todos la posibilidad de serlo. El tronco los asociados de la entidad que serían los administrativos que trabajan para cumplir con lo que se debe hacer para que los beneficiarios de su funcionamiento, las ramas, hojas y frutos, que son la mayoría de los integrantes, los verdaderos dueños de la entidad, disfruten de los logros obtenidos.
En caso que las raíces, que son la base para el crecimiento y el sostén de toda la vida del árbol, no cumplan con la función que les corresponde, ¿se puede creer que el ciclo podrá cumplirse? Si así ocurre, ¿quién tiene la responsabilidad de lo que suceda, con las ramas, hojas o frutos del árbol?
Esto nos lleva a una sola conclusión. Todo lo que ha sucedido, sucede y sucederá es responsabilidad única y absoluta de dirigentes que no han tenido la más mínima preparación para serlo. Si seguimos aceptando la creación de dirigentes fabricados, que llegan solo por oportunismos o por encontrarse en el lugar y momento preciso, no vamos a poder superar ninguna de las pruebas que nos puede poner la vida ante nosotros. Recordando el título "Héroes de Barro", si no se comienza a tener dirigentes preparados para asumir el compromiso de servir a quienes dirigen y no para su propio beneficio, se seguirán teniendo "Dirigentes de Barro", a los que la primera lluvia fuerte se los lleva por la alcantarilla. Si queremos comenzar a transitar el camino de la recuperación, comencemos a cambiar.
JNC



