La sexualidad se integra a la vida cotidiana como espacio de relajación de la rutina diaria y las angustias del día a día. "La mayoría de las consultas por falta de deseo sexual que recibimos son de personas de más de 45 años y lo que recomendamos es descomprimir la tensión del afuera a partir de experimentar el sexo como un espacio lúdico, un paréntesis creado para uno mismo y su pareja, que deja los problemas afuera", sostiene la doctora Silvina Valente, de la sección Sexología de la División Ginecología del Hospital de Clínicas.
La falta de deseo no implica desamor. Hay diversos factores que inciden sobre el deseo: la situación socioeconómica, el estrés, la rutina en parejas de larga data, las particularidades físicas propias de la edad, los períodos de climaterio y andropausia, el permiso propio a sentir placer, las inhibiciones, la relación personal con el sexo y la sexualidad, entre otros.
¿Cuándo consultar? Cuando la falta de deseo por un determinado tiempo comienza a generar malestar en la pareja o en la persona. Cuando el deseo baja por un tiempo prolongado pueden pasar dos cosas, o que la persona no sienta ninguna molestia a partir de este cambio o que lo note y entre en tensión con la idea de no tener ganas, de no sentir deseo sexual como lo sentía anteriormente.
"Esa tensión deriva usualmente en angustia, que a veces se puede resolver en la pareja y a veces requiere de la atención profesional, para no caer en una futura disfunción sexual", asegura Valente y completa "A veces uno interpreta estas cuestiones como que hay un desamor o una falta de deseo hacia el otro y no tiene que ver con eso sino con uno mismo, hay una falta de interés por el sexo que no tiene que ser necesariamente con el otro"
"Pero desear no es solo desear tener relaciones sexuales, es desear a una persona, desear una situación, desear un momento, una experiencia", aclara la doctora Rosina Maniago, quien trabaja junto con Valente en el Hospital. "Nosotras decimos que en el sexo no hay nada casual. El deseo de tener relaciones sexuales con una persona comienza antes del encuentro. Uno se prepara para ese momento aún sin pensarlo: bañarse, perfumarse, elegir la ropa, acordar los planes, elegir cena o cine, lo que sea que vaya preparando el clima. Nada de eso es casual. Lo que sucede en parejas a menudo es que con la convivencia se deja de lado esa fase de preparación, la rutina invade el espacio que antes dedicábamos a mandar señales de ´quiero estar con vos´ y se convierte en un quehacer diario. Y ante la falta de deseo sexual, lo primero que se piensa es en innovar, en intentar cosas nuevas o distintas. Eso está bien, pero lo mejor, antes de probar por probar, es volver a esa etapa de preparación, a ese momento donde uno y otro sabían que querían encontrarse", recomienda Maniago.
La comunicación en la pareja es fundamental, según explican las especialistas. "En una pareja no hay que perder la capacidad de hablar, para recrearse todo el tiempo.
"El deseo en la sexualidad está siempre vigente, nos acompaña hasta el final de la vida. El mecanismo del deseo está ligado al placer. No todas las personas tienen ganas de tener sexo al mismo tiempo, existen asincronías. E incluso, no tener deseo no siempre es disfuncional, a veces es situacional. Son momentos de la vida. Y no siempre es con todos, a veces es con una persona en particular, con una pareja sí y con otra no, por razones distintas en cada caso. Hay que separar el amor del deseo, sin desunirlos", concluyen.
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