Es por el despido de 15 empleados de convenio. La empresa aduce falta de competitividad por los altos salarios y la pérdida de mercados. Sus operaciones hoy están paralizadas.
Trabajadores de Pampa Energía (exPetrobras) mantienen desde la semana pasada un acampe en la portería de la empresa en Zárate debido al despido de 15 de sus compañeros.
Enmarcada en un Procedimiento de Crisis iniciado ante las autoridades del Ministerio de Trabajo de Nación, Pampa Energía viene llevando adelante un importante proceso de reestructuración productiva y laboral. En mayo, con el cierre de su planta fabricante de poliestireno biorientado (BOPS), acordó la desvinculación voluntaria de 21 personas. Lo hizo con el visto bueno del Sindicato Químico, que prefirió eludir un posible conflicto siempre y cuando sus afiliados se retiraran con el total de las indemnizaciones en su poder.
Sin embargo, la semana pasada la empresa avanzó con el despido de 15 trabajadores más, lo que obligó al gremio a desplegar un acampe en el acceso a la planta y denunciar la situación ante las autoridades ministeriales, que fijaron una audiencia para el jueves.
"Ellos dicen que con la planta de trabajadores que tienen hoy están excedidos para operar", aseguró el secretario adjunto del Sindicato Químico, Oscar Casco, en declaraciones brindadas a La Auténtica Defensa.
Pero las intenciones de Pampa Energía no frenarían allí. De acuerdo al sindicato, la compañía pretende que los empleados que permanezcan desempeñándose en sus instalaciones resignen "sumas salariales" que rondarían el 30% de sus sueldos.
Casco señaló que la totalidad de la planta está parada y cuestionó la inacción del Gobierno, que no convocó a conciliación obligatoria y extendió hasta el jueves el restablecimiento del diálogo.
En palabra reproducidas por el diario zarateño La Voz, Pampa Energía justificó su accionar. Manifestó que la planta de BOPS da pérdida "hace cinco años", situación que ató a los salarios que promedian los 106 mil pesos mensuales", a una "pérdida de mercado contra otros materiales" y a los efectos de no haber podido cumplir con contratos por "las huelgas" que el gremio ha desplegado en los últimos años.
"La situación que atraviesa Pampa ha sido frecuente y conocida en la zona, donde más de 12 empresas ya cerraron sus puertas, lo que ha llevado al polo petroquímico a un escenario muy incierto. Es que el Convenio Colectivo de Trabajo vigente es insostenible. Con salarios promediando los 106 mil pesos, posiciones que fueron `inventadas´ por presión sindical y beneficios de tareas y roles que no existen en ninguna otra industria, se hace casi imposible mantener la actividad", sostuvo la empresa.
"Para hacer sustentable la continuidad de la actividad, Pampa propuso eliminar adicionales sin contraprestación, lo cual significaría una reducción salarial por la cual el personal pasaría de ganar 106 mil pesos mensuales de promedio a 75 mil. Y compensar con una indemnización por esa diferencia. Una asamblea no aceptó nuestra propuesta, lo que motivó los 15 despidos, y eso desató el conflicto actual", precisó la compañía sobre el conflicto que hoy tiene a sus empleados en la puerta.



