"La grasa abdominal es grasa mala", dijo el Dr. Paul Poirier, del Instituto de Cardiología de la Universidad de Laval, en Quebec, Canadá, y autor de un editorial acompañante en la misma edición de la revista.
La grasa abdominal se ha asociado con el colesterol alto, la inflamación, las enfermedades cardiacas, el accidente cerebrovascular y la diabetes, explicó.
"Es mucho peor tener grasa en la zona abdominal que tener la misma cantidad de grasa en la cadera", dijo Poirier. "Si usted tiene un peso normal, pero tiene algo de peso en torno a la zona media, eso es malo. Si, en el caso de los hombres, la barriga mide más de 40 pulgadas (1 metro) y en el caso de las mujeres más de 34 pulgadas (86 cm), esto es obesidad [aunque su peso parezca normal]", advirtió Poirier.
Estas personas quizá no sean obesas desde el punto de vista del peso, pero son obesas desde el punto de vista de la cintura, dijo.
Para el estudio, el Dr. Francisco López-Jiménez, profesor de medicina en la Clínica Mayo, en Rochester, Minnesota, usó los datos de una encuesta nacional para comparar el riesgo de muerte prematura en más de 15,000 personas adultas. El tiempo de seguimiento medio fue de 14 años.
Los investigadores observaron el índice de masa corporal (IMC), una estimación aproximada de la grasa corporal en función de la medida del peso y la estatura. También observaron la proporción entre la cintura y la cadera.
Los investigadores hallaron que los adultos con un peso normal con grasa abdominal adicional tenían el peor nivel de supervivencia a largo plazo, independientemente del IMC. Y a los hombres con peso normal y con una barriga de mayor tamaño parecía irles incluso peor que a las mujeres delgadas con grasa en el abdomen.
Algunas personas son más propensas a depositar el exceso de grasa en torno a la zona media. Esto puede llevar a una acumulación de grasa en órganos vitales, sobre todo en el hígado.
En el editorial, Poirier escribió que "estos nuevos datos son evidencias de que los profesionales clínicos deberían observar más allá del IMC. Aunque evaluar el total de masa grasa con el IMC para identificar a los pacientes con un mayor riesgo cardiovascular es un buen inicio, no es suficiente".



