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» Este artículo corresponde a la Edición del sábado, 16/jun/2018 de La Auténtica Defensa.

Condenaron a prisión perpetua al asesino de Pamela Arévalo




Marcelino "Chelo" Ríos fue hallado culpable de haber matado a su pareja de 15 años en mayo de 2015, crimen que sucedió dentro de la casilla que compartían en el asentamiento 21 de septiembre. Había estado prófugo varios meses, pero lo atraparon en Paraguay, lo extraditaron y fue condenado por el Tribunal Oral en lo Criminal Nº 2 de Zárate-Campana.

Se hizo justicia: a tres años del crimen, el asesino de Pamela Arévalo fue condenado a cadena perpetua por el Tribunal en lo Criminal Nº2 del Departamento Judicial Zárate-Campana, pese a que la defensa había planteado la nulidad de dicha pena.

Marcelino "Chelo" Ríos, de nacionalidad paraguaya, tenía 26 años cuando, en la madrugada del 21 de mayo de 2015, ejecutó de un escopetazo en la nuca a Pamela Areválo (15), su pareja, con quien además tenía un hijo de 4 meses en ese entonces. Ayer, los jueces Daniel Rópolo, Elena Bárcena y Liliana Dalsaso lo hallaron responsable de homicidio calificado por el vínculo y le aplicaron la máxima pena prevista por el Código Penal.

La defensa de Ríos había planteado la inaplicación de la prisión perpetua en el caso, dado que un tratado internacional suscrito con la República del Paraguay prohíbe el dictado de penas ilimitadas.

Sin embargo, el Tribunal en lo Criminal Nº2 consideró que en nuestro país "la prisión perpetua no necesariamente implica pena privativa de libertad a perpetuidad" puesto que, de cumplir ciertos requisitos, "el interno podría recobrar su libertad" en un plazo determinado. Así lo aclaró el Tribunal en un comunicado oficial girado a este medio.

Un caso testigo en el amanecer del #NiUnaMenos

Con medio cuerpo sobre un colchón de dos plazas, uno de los pocos muebles de la pequeña y humilde casilla que habitaba en el Interno 1 del asentamiento conocido como 21 de septiembre. Así fue encontrada Pamela Arévalo el 21 de mayo de 2015 por la Policía, que acudió ante un llamado de vecinos al 911. Habían escuchado el estallido de un arma de fuego durante la madrugada y recibido al hijo de Pamela, por ese entonces de 4 meses, de brazos de su concubino, Marcelino Ríos. "Cuidalo, Pamela se mató", habría explicado antes de desaparecer.

Nunca hubo dudas de que se trató de un asesinato, pero desde el comienzo de la búsqueda de Ríos las certezas no abundaron. Algunas versiones indicaban que todavía se encontraba en la región, otras apuntaban a que había enfilado hacia el norte del Litoral argentino, donde tenía parientes. Allí se enfocaron los esfuerzos de la Policía, sin éxito durante varios meses.

"Justicia, Justicia…" fue el reclamo principal de una marcha organizada dos días después del crimen por familiares y vecinos de Pamela. "#NiUnaMenos - #BastaDeFemicidios" exigía otro cartel, cuando esa consigna comenzaba a dejar de ser un popular hashtag en Twitter para convertirse en el lema de una generación de mujeres dispuestas a terminar con la violencia de género y la indiferencia del Estado.

El asesino de Pamela fue detenido a fines de 2015, en la ciudad paraguaya de Encarnación, a donde cruzó desde Misiones. Efectivos policiales de Paraguay lo detuvieron cuando salía de un bar, en cumplimiento de la captura internacional emitida por la Unidad de Instrucción Fiscal Nº2 del Departamento Judicial Zárate-Campana.

"Yo maté a mi mujer, pero no fue a propósito, sino un accidente nomás", aseguró Ríos a la policía paraguaya, según trascendió. Y luego agregó: "Estábamos sentados en la cama, yo agarré la escopeta. Y además pensaba que no tenía balas y se disparó".

"Lo que se está pidiendo es la extradición de él, que venga a Argentina a cumplir esa condena, porque allá en Paraguay el femicidio no es perpetua ni tiene tantos años de condena como acá", manifestaban familiares y allegados a Pamela en el transcurso de una marcha en junio de 2016 con la que pidieron el juzgamiento de Ríos -detenido en Paraguay- en Argentina.

Había que esperar: el juicio comenzó recién en mayo pasado. Por el Tribunal en lo Criminal Nº2 pasaron ambos padres de Pamela, sus respectivas parejas y hasta el vecino que les alquilaba la precaria casilla donde vivían. Según trascendió, Ríos negó el crimen e incluso llegó hasta desconocer la paternidad sobre el hijo de Pamela. Nada de eso importó y las pruebas en su contra se hicieron valer.


UNA DE LAS MARCHAS QUE SE HICIERON POR EL CASO (FOTO ARCHIVO).

 
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