Estimados lectores solo pido unos minutos de profunda reflexión
El ser humano concebido merece todo nuestro respeto; lo primero que debemos respetar es su derecho a la vida. Nosotros, los seres humanos, comenzamos a existir desde la concepción (Fecundación o Fertilización). Esto sucede al unirse el óvulo con el espermatozoide, en las trompas de Falopio. A partir de ese momento el ser humano recién concebido comienza a desplazarse hasta el endometrio (pared del útero) lo que demora unos ocho días, allí se implanta (se prende para comenzar a unirse y seguir desarrollándose hasta el momento de su nacimiento) lo que determina el embarazo no es la implantación, sino la fecundación.
No dejemos que nos engañen: no existe el aborto legal o aborto seguro. Es falso. Solo tenemos que ver las miles de mujeres que mueren cada año en los países donde el aborto es legal. El aborto es una trampa mortal; esas seis letras que forman una palabra tan corta esconden un título muy grande y es que una mujer, único ser a quien Dios le dio la gracia de ser madre, de dar vida pueda ser la responsable de quitarla.
Todo los que estamos leyendo en este momento, pensemos que lo estamos haciendo porque nuestra bendita madre no nos abortó. Todos empezamos nuestra existencia como embrión y pudimos desarrollarnos nacer y vivir.
Nuestro Dios creador y Padre en uno de sus mandamientos dice "no matar" y podemos matar de palabra, obra y omisión.
"La Nación que mata a sus propios hijos es una Nación sin futuro". Juan Pablo II.
Abuela Silvia Noemí Espindola
DNI 13.473294



