"La Cruz es la bandera de los elegidos. No nos separemos de ella y cantaremos victoria en toda batalla". -San Pío de Pieltrecina.
El Lauburu (de Lau: cuatro; Buro: cabeza), procede de las palabras eusquéricas; del idioma Eusquero de los vascos; un idioma vivo y antiquísimo cuyo origen, aún hoy, se desconoce. Es una cruz con cuatro brazos curvos; los mismos son el símbolo de los cuatro elementos de la naturaleza (Agua, Fuego, Tierra y Aire) y a su vez representa la unión de las cuatro tribus vascas de la antigüedad (Vascones, Autrigones, Vardulos y Caristios).
En estos últimos años se ha puesto muy de moda como símbolo de ornamentación. Se tallan Lauburus en Kutxas (cajas), de madera y de piedra, armarios, dinteles de puertas de las casas y caseríos vascos, tumbas, estelas o cenotafios (sepulcros). El colocar estos Lauburus responde a la creencia de que el Sol ahuyenta el influjo del mal, a los malos espíritus, a los genios de la noche y a los rayos.
El día de San Juan lo colocan en los postes de los establos, para que preserve a los animales de toda clase de enfermedades.
Hoy día, el Lauburu, prevalece en todas las ramas del Arte Decorativo, incluyendo joyería (colgantes de oro y plata).
El Lauburu es un símbolo antiquísimo y común a muchas culturas, desde el extremo oriente, a las islas del Pacífico, es en realidad una variación de la Cruz Griega; además, comparte las características de otras esvásticas que han sido empleadas durante miles de años como señales religiosas y emblemas decorativos. Es una cruz gamada presente en templos de culto budista, labrada sobre vasos beocios, monumentos persas, monedas indias y aún en la figura de la cruz representada en su más simple expresión, lo usaron los celtas, los etruscos, los romanos, los nazis y los cristianos.
El Lauburu o Cruz Vasca, es un símbolo mitológico antiquísimo, según algunas teorías lo importaron los legionarios Vascones del ejército romano tras sus campañas en países célticos. Sin embargo, lo más probable es que sea un símbolo que se originó en un rito solar y que se fue transmitiendo de unos pueblos a otros.
Como símbolo solar se usa en dirección al recorrido del sol, pues lo consideran de buen augurio. Las cabezas verticales, a veces llamadas Amanecer, representan la energía masculina (mental y física), o los elementos de aire y tierra. Este símbolo en la Prehistoria era usado para hacer fuego, representando además el fuego sagrado, la llama viviente, y el poder productivo.
El Lauburu es un símbolo de protección solar en la oscuridad lunar, muy propio de las primigenias culturas europeas y matriarcales, siendo el pueblo vasco quién lo ha preservado en su cosmología.



