De la Riva destaco el partido que hicieron sus dirigidos y remarcó que el desafío es afrontar el octogonal con "dignidad y optimismo" porque Villa Dálmine "no es menos" que ningún otro equipo.
En un vestuario donde reinaba la alegría, el entrenador de Villa Dálmine, Felipe De la Riva, trató de poner mesura dentro de su satisfacción por la actuación de su equipo. "A veces los resultados no se dan y parece que está todo mal, pero no es así. No hay que confundirse en esos momentos. Yo siempre creí en nosotros y en estos jugadores, porque somos un buen equipo. Y hoy tampoco hay que confundirse: somos ese mismo equipo, muy parejo con cualquiera de la categoría", advirtió el entrenador.
Respecto al gran triunfo 3-0 sobre Deportivo Morón, el uruguayo señaló: "Hicimos un muy buen partido y marcamos mucha diferencia con el rival, que es un gran equipo. Quizás ellos aflojaron un poco después de haber conseguido la permanencia y nosotros venimos muy bien anímicamente y por eso se dio el partido así, con una diferencia que no hay entre un equipo y otro".
En cuanto al análisis más fino de lo ocurrido en el campo de juego, De la Riva puso el foco en la mitad de la cancha: "Nuestro sistema táctico calzó bien contra el esquema que proponen ellos y entonces en el centro de la mitad de la cancha, con nuestros volantes cerrados, tuvimos superioridad numérica y pudimos contar con mucha tenencia", explicó. Al mismo tiempo destacó la concentración de sus dirigidos a lo largo de los 90 minutos: "Un mérito muy grande de los jugadores, que nunca decayeron", agregó.
Finalmente, el entrenador Violeta se refirió a cómo afrontar el octogonal por el segundo ascenso a Primera División: "Queremos jugar el Reducido con dignidad, con optimismo y con respeto a la camiseta que vestimos. No queremos que el premio sea entrar. Queremos lograr algo más: sabemos que se puede ganar, perder o empatar, pero tenemos la obligación de dejar todo, porque no somos más que nadie, pero tampoco menos que nadie", cerró.



