¿Quién no se ha echado la mano al cuello a la espalda alguna vez por dolor? Probablemente sea debido a una contractura. La contracción muscular se produce porque un músculo aumenta su tensión, por consiguiente, hay un acortamiento de sus fibras, o simplemente por el aumento de tono muscular, que ha pasado de un estado de reposo a uno de trabajo. Cuando es persistente, dolorosa e involuntaria, se le aplica el término de contractura. Así lo explica Cristina González, fisioterapeuta de Blua Sanitas.
Según la especialista, una contractura muscular se puede dar a cualquier edad. La prevalencia es mayor en los adultos jóvenes por encima de 20 años, ya que tienden a ser competitivos, realizar más deporte y/o soportar un gran carga tensional.
González señala que también hay estadísticas relacionadas a grupos generacionales en cuanto a la localización de contracturas musculares. "En varones jóvenes y deportistas suelen asociar contracturas en musculatura isquiotibial, fascia lata y zona dorsal. En cuanto a mujeres, es habitual que aparezcan contracturas en hombros, cervicales y diafragma", explica.
Además, ésta señala, que es especialmente llamativo el aumento de casos de niños en edad escolar que terminan en consulta por contracturas en la zona cervical. Esto se produce debido a que pasan mucho tiempo con aparatos tecnológicos o a una mala alimentación.
¿Qué tipo de contracturas se pueden dar?
Contracturas postraumáticas o defensivas: Aquellas que se producen tras un impacto. Como respuesta el cerebro activa la musculatura adyacente para proteger las estructuras sensibles. "Por lo general, son contracturas de carácter rígido y de dolor intenso, pero se resuelven prácticamente solas después 48 o 72 horas. En este grupo encontraríamos las contracturas cervicales", apunta la fisioterapeuta.
Contracturas posturales: Estas lesiones se producen de forma lenta y progresiva por malas posturas o gestos mal hechos. No suelen dar mucho dolor, salvo cuando se asocian con otros músculos cercanos. Aquí estarían los típicos nudos en el cuello.
Contracturas por hipotonía: También denominados espasmos musculares. Ocurren cuando el músculo está débil y le solicitamos una contracción más fuerte, se produce una contractura para evitar la rotura de fibras. Estas se suelen producir con la práctica deportiva.
Tratamientos y prevenciones de las contracturas más fecuentes: El primer paso en la prevención es la adopción de buenas posturas, ya que el 90 por ciento de las contracturas se deben a malos hábitos mantenidos en el tiempo. Las personas que permanecen sentadas o paradas mucho tiempo, de entre 8 a más horas por trabajo, se les recomienda realizar estiramientos cada hora para prevenir las contracturas sobre todo la de las zonas del cuerpo que más usan.
El mejor tratamiento se basa en la prevención. "Pero si ya ha generado dolor, es porque todos los mecanismos de prevención del cuerpo han fallado y se activa el sistema de alerta", cita la especialista.
En su opinión, lo mejor es la aplicación de calor seco moderado en tiempos breves (unos 15 minutos) a lo largo del día, acompañados de estiramientos lentos, suaves y controlados.
Si el dolor va a más, es crónico o va acompañado de una inflamación en la zona, se pueden recurrir a medidas farmacológicas, pero siempre bajo prescripción médica.



