Las Jornadas JASU de supermercadismo realizadas en 2017 en La Rural, marcaron el comienzo de la contraofensiva de un sector concentrado de la economía, que hasta que hubo poder de compra de los consumidores (2014/15) se mantuvieron callados, pero cuando percibieron que los bolsillos de la gente se estaban quedando flacos por la economía Macrista y que pueden quedar fuera de los beneficios sectoriales que el gobierno les concede a otros sectores de la economía, decidieron que era la hora de hablar y de actuar. ¡Y vaya si ya lo están haciendo!
Alfredo Coto, Agustín Beccar Varela, presidente de Walmart, Daniel Fernández, ex de Carrefour, y Federico Brown, de La Anónima, cerraron las Jornadas JASU coincidiendo en críticas a la carga impositiva y a otros costos sectoriales. Desde el IVA a los ingresos brutos, "el más bruto de los impuestos" para el cacique supermercadista patagónico tío de Marquitos Peña Brown, pasando por el impuesto al cheque, las comisiones de las tarjetas, las cargas laborales, las tasas municipales y la desventaja que eso representa frente a la informalidad (super chinos) de una parte del sector, no se privaron de nada.
Si bien antes, todos aclararon estar de acuerdo con las reformas propuestas por el Gobierno de Macri, pidieron que las mismas adquieran más velocidad, en un discurso en línea con otras asociaciones empresarias e industriales como AEA y la UIA.
Estudios en mano, uno encargado en 2016 a la consultora Abeceb del economista Dante Sica y otros de organizaciones regionales, los supermercadistas se esmeraron en desmentir mitos populares sobre el sector y blanquear la situación actual del mismo, dando cuenta entre otras cosas, de:
- Que en la Argentina se paga el 21% de IVA contra el 17% de Brasil o el 19% de Chile.
- Que el impuesto a las ganancias argentino es del 35%, contra el 28% de Perú o el 15% de Colombia.
- Que la carga tributaria por empleado en Argentina es del 34,6%, contra el 32,2% de Brasil, el 30% de Colombia, el 22,6% de Chile y el 17,5% de Perú.
- Que el 4,6% de Ingresos Brutos, sólo existe en la Argentina.
- Que la informalidad es un flagelo equivalente a la carga impositiva del sector (38,8%) y que su combate agrandaría el mercado.
- Que los costos domésticos son de los más altos de la región y en comparación general con Brasil la diferencia es de 24%".
- Que la normativa laboral impacta fuerte, siendo un costo que según la cadena, va del 18 al 20% de las ventas, haciendo necesaria al efecto, una mayor flexibilidad laboral y horaria.
- Que en la Argentina el sector representa menos del 40% mercado de oferta minorista, cuando en Colombia, México y Chile es del 45 a 55% y con una inflación que es la 3ra parte de acá.
- Que la rentabilidad es de 2,7% sobre ventas, inferior al 3,1% que predomina en el mundo y 3,7% en el promedio de las economías emergentes.
- Que quizás no han sabido comunicar que en la construcción del precio son el último eslabón de la cadena, pero con baja participación.
- Que el precio promedio de los supermercados se ubicó un 11% por debajo del promedio que se observó en los canales de autoservicio independiente y 12% en el caso de los locales tradicionales.
- Que los precios en las góndolas están altamente impactados (casi en un 80%) por los costos de insumos, producción, fletes, salarios e impuestos.
- Que el deterioro real en las ventas, por la caída del consumo, el impacto inflacionario y los altos costos del negocio, está arrojando los peores balances de las empresas.
Con el fin de la época de consumo de masas, la era hipermercado nacida en los 60, cae durante la última década a manos de los "espacios de proximidad" (minimercados con deterioro de condiciones laborales), de las "tiendas especializadas" y del "creciente comercio online".
Con el diagnóstico enunciado en el encuentro ruralista y con la tendencia mundial a que el sector se reestructure y se transforme en función a la performance de los mercados locales y a los nuevos formatos de compra y de venta que gana terreno en los países centrales, las grandes cadenas de supermercados presente en la Argentina, se suben al ajuste determinado por sus casas matrices, intentando sacar provecho de las bondades que al efecto, podría brindarle el modelo macrista.
En ese contexto se explica el plan de achique de la cadena francesa Carrefour, que se ajusta y se reestructura a nivel global y amenaza con irse de países donde dice que las cuentas no le cierran, como en la Argentina.
Carrefour es uno de los grandes jugadores del sector a nivel mundial, presente en 34 países, con más de 10 mil sucursales y 364 mil empleados, y que en nuestro país, con 600 locales y 20 mil dependientes, busca reconvertir 16 hipermercados en mercados mayoristas y entre otros objetivos, reducir 3000 puestos de trabajo. Un plan que podría involucrar a la sucursal Campana de la firma.
A dichos efectos, el nuevo CEO global de Carrefour, Alexandre Bomparde, presentó su plan de reestructuración global cuando la cadena registró pérdidas de 531 millones de euros en 2017.
Como Bomparde fue uno de los empresarios que estuvo reunido con Macri durante su gira francesa de enero, se especula que allí el caso argentino fue de conocimiento del presidente. Más cuando durante ese mes, se reemplazó la cúpula directiva local, que ahora es liderada por CEO Rami Baithie, de origen francés, quién inmediatamente anunció el plan de ajuste local, donde según la cifras de la compañía, pese al aumento interanual de las ventas netas en 2017, se registraron pérdidas operativas, motivadas por un "consumo débil" vinculado a condiciones económicas "desfavorables".
Más allá, que los motivos dados por Carrefour no hablan bien de los resultados y las consecuencias de las políticas aplicadas por el Presidente Macri, las cadenas están firmes intentando sacar ventajas oficiales para sus costos y dividendos, mientras el hilo se corta por lo más delgado, con pérdidas de derechos laborales y puestos de trabajo, donde retiros, despidos, flexibilización y multiplicidad de tareas, sean quizás la fórmula del mal menor, que Triaca, Cavallieri y el francés Baithie, acuerden con el siempre eficiente justificativo, de evitar daños mayores.
Mario Valiente (La Agenda - FM Futuro)



