Pesadillas, dolor genital, descenso en el rendimiento escolar son datos que pueden delatar el drama; recomiendan a los padres que no se bañen con los hijos.
¿Por qué un niño no cuenta que alguien abusa de él? ¿Cómo puede querer a su abusador? ¿En qué momento naturaliza el maltrato? El secreto entre el niño y la persona que lo violenta es fundamental para que el maltrato se sostenga en el tiempo. La relación que se genera entre ellos –porque el 90% de los casos de abuso sexual se da cuando el adulto y el menor están solos– hace que el niño confíe en el mayor, por lo que no cuenta qué sucede.
La coordinadora del Sistema Integral de Protección a la Infancia y a la Adolescencia contra la Violencia (Sipiav), María Elena Mizrahi, dijo a El Observador que hay adultos que amenazan a sus víctimas para que no denuncien el maltrato. "Los niños sienten miedo por las posibles represalias en la familia si cuentan, y también miedo a que no les crean, que pasa mucho", señaló.
Si bien hay menores que sienten que "algo está mal" –según explicó Mizrahi–, hay otros que crecen con el maltrato y no se dan cuenta de que son violentados. Asimismo, el grado de conciencia en torno al abuso aumenta con la edad, ya que en el caso de los niños de entre cero y tres años, el 88% de las víctimas no lo visualizaron. En la franja etaria más alta, que va de los 13 a los 17 años, el 44% de los adolescentes que sufrieron maltrato no lo percibieron como tal.
"Nosotros tenemos un relato de una niña de cuatro años que dijo: ´Papá besa cola´. A partir de esas tres palabras nosotros nos pusimos a trabajar", agregó la coordinadora. Por lo tanto, el secreto entre la víctima y el victimario no se relaciona solo con el miedo a contar, a veces los niños no tienen el vocabulario suficiente para explicar qué pasa.
Signos y síntomas: No todos los menores que sufren maltrato reaccionan igual, por lo que no hay un único patrón emocional que sirva de indicador. La profesora adjunta de Psiquiatría pediátrica, Irene García, dijo a El Observador que no hay expresiones clínicas que sean específicas, sino que es el conjunto global de la situación que puede alertar al entorno del niño. "Hay que ver si hay conductas que dan cuenta de un malestar, de un sufrimiento. Lo que el niño tenga para decir va a mostrar si hay una situación sugestiva de maltrato", sostuvo.
De todos modos, y aunque a nivel afectivo no tiene por qué haber signos particulares, sí hay síntomas físicos que pueden dar cuenta del abuso. "Hay infecciones o enfermedades de transmisión sexual que son poco frecuentes, pero cuando existen son altamente orientadoras", afirmó.
En ese sentido, Mizrahi agregó que hay que detenerse ante cualquier cambio en el físico o en la conducta del menor. "Los niños pueden orinarse en la cama, tener dolor en los genitales y hay que estar atentos a los hematomas", explicó. Además, las niñas que sufren de abuso sexual pueden tener flujo vaginal.
"Los niños sienten miedo por las posibles represalias en la familia si cuentan (el abuso)", dijo la coordinadora del Sistema Integral de Protección a la Infancia y a la Adolescencia contra la Violencia (Sipiav), María Elena Mizrahi.
Asimismo, los padres deben prestar atención si su hijo presenta una baja repentina en el rendimiento escolar o si comienza a tener pesadillas con mayor frecuencia. "También hay niños que no se dejan acariciar, que se asustan", expresó.
"Los padres tenemos que prestarles atención a los hijos, así es más fácil prevenir el abuso. Igual tampoco hay que tener miedo de todo el mundo", señaló.
* Camila Bello, El Observador



