Nunca dejemos de confiar en el señor, aun en los momentos más difíciles y oscuros; o en momentos donde pensamos que es imposible, o que no somos capaces.
El señor nunca nos abandona.
En los momentos más difíciles y donde nos equivocamos, en lugar de alejarse de nosotros, y por su infinita misericordia, nos ayuda…
¡Él es nuestra roca firme!.



